Sanadores del planeta unidos jamás serán vencidos | Red Milenaria

Sanadores del planeta unidos jamás serán vencidos

Piensa en lo que puedes hacer hoy para contribuir al bienestar, para dejar de pensar en lo que te está vetado.

Sanando el planeta

Impactada y emocionada por la ola de generosidad de un colectivo que ha dejado de lado los galones: ya no se habla de médicos, de enfermer@s, de auxiliares de enfermería, de camilleros, de conductores de ambulancias, de higienistas, de quien se pasa el día desinfectando los hospitales… se habla del colectivo de sanitarios porque todos a UNA están dando absolutamente todo lo que saben y pueden y eso es una lección de vida que vamos a recordar durante mucho tiempo.

¿Por qué este artículo dedicado a estos profesionales?, bueno está claro: estamos hablando de lo que más nos importa. Nuestra salud está en juego, y sobre todo la salud de los que están en primera fila trabajando hasta la extenuación, luchando ante la fatiga, la impotencia y todo el ambiente que les rodea y que les somete a tanta presión, realmente son dignos de nuestra inmensa gratitud.

Es cierto que todos los colectivos que están haciendo horas para que el país no se paralice también se merecen nuestro más sincero reconocimiento, pero me centro en la sanidad porque la salud está en tela de juicio al estar sometida a un marcaje descomunal. Nos están “infointoxicando” con dosis masivas de datos que, más que orientar, acaban intimidando y, mientras unos lo tragan a través del plasma, los sanitarios lo viven, lo palpan, lo respiran, lo sienten a través del paciente y en condiciones de precariedad instrumental en la mayoría de ocasiones.

Se cargan no solo de responsabilidades sanitarias, sino que suman a todo ello el estrés de unos compromisos emocionales que normalmente estarían a cargo de los familiares de sus pacientes. El resultado es que su sistema inmunitario también se resiente y estos héroes salen tocados.

En Cábala cuando hablamos de enfermedad, de infirmitas, que significa falta de firmeza- decimos que la ausencia de conciencia y de luz ataca directamente el sistema inmunológico, y nuestra beriyout, (salud), se debilita. Así una patología es una reacción biológica de supervivencia frente a una experiencia vital caótica, y esta produce la desaceleración o modificación del sistema, que no solo afectará la parte física del individuo, sino que desestabilizará el cuerpo emocional y mental.

Por lo tanto, cuando sometemos al organismo a tanta presión, cuando se eleva el temor a enfermar, se acaba potenciando mucho más esa posibilidad. Sabemos que una acentuación del estrés equivale a un aumento del tóxico cortisol en sangre en detrimento de la dopamina y las endorfinas, hormonas encargadas de la felicidad. Y todo ello no solo afecta a los pacientes, sino a los facultativos que reciben ese bombardeo de energía densa, y ellos, muy posiblemente, también temen contagiarse. Es por ello que los actos de solidaridad, de reconocimiento, de júbilo hacia todos ellos contribuye en subir el nivel de la vibración para que las endorfinas se lo pongan mucho más difícil a los virus.

Alimento para el alma

El 24 de marzo, justo al empezar la Luna Nueva de Aries, me he enterado de unas hermosas iniciativas, Cristina Marín, en Madrid, Júlia Pascual, en Girona, las dos especialistas al pie de las mismísimas trincheras, han creado a través de unas cuentas de correo, cartas.venceremos.covid19@gmail.com y carteshospital@gmail.com, unas propuestas extraordinarias y solidarias para que la gente se anime a enviar sus cartas, sus pensamientos, sus sentimientos, con el objetivo de dar aliento, de animar a quien está confinado en una sala de urgencias, para cuidadores y pacientes, y de paso para que las familias, que ni siquiera pueden atender a sus seres queridos personalmente, puedan comunicarse con ellos.

La intención es forrar las frías paredes del hospital con esos hermosos mensajes porque las palabras no se las lleva el viento, y en este caso, más que nunca, se pueden convertir en un alimento para el alma, para la esperanza.

Así que no te preocupes tanto por lo que no puedes hacer, sino que ocúpate de lo que ahora mismo sí puedes recrear.

Gracias Júlia, gracias Cristina, gracias Arnau, gracias Juan, y Manuel, y Anna, y Teresa o María, o Javier… y tantos y tantas otras personas que creen en la solidaridad y la practican.

 

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