La Kabbalah: El cuerpo del Árbol de la Vida y el cuerpo humano (1) | Red Milenaria

La Cábala nos describe la organización metafísica de la vida porque abraza la visión holística del universo. Quien se acerca a este conocimiento y descifra sus códigos descubre sin duda el origen de la existencia y la potencia extraordinaria de la energía en plena manifestación, que se expresa en el Mundo de Assiah, el Mundo de la Acción, y éste se origina en Kether, el primero de los Sephiroth del Árbol de la Vida o Etz Hayim.

A partir de la Corona, de Kether, se inicia la creación del macro y micro cosmos. Desde arriba, Ain Sof, (la Nada), la existencia se despliega, la luz se recrea sobre sí misma y se abre paso desde dentro, -contracción- hacia fuera, -expansión-. Así la energía busca un continente para establecerse y crear, esto es, Bara.

Se trata de una sabia, compleja y perfecta ecuación que estamos recreando a cada momento en cada experiencia de vida. Crear es inherente a la condición humana. Creamos seres, ideas, sentimientos, objetos; creamos un cuerpo del deseo, un cuerpo mental, un cuerpo físico en una incesante marea energética.

El propósito de la filosofía cabalística es comprender esos procesos que desde lo infinitamente pequeño a lo inmensamente grande, el alma de cada experiencia tiene un propósito bien definido: entrenarnos para ser conscientes de lo que somos y hacemos. En Cábala se estudia la unión de la ciencia y la conciencia para penetrar en el misterio del mundo a imagen y semejanza de Ha-Shem. (Dios o Energía primigenia).

Pero para empezar a comprender qué es Ha-Shem o qué es el Mundo, empecemos por comprender de qué está compuesto nuestro yo más definido: nuestro cuerpo.

Cuerpo Humano hombre y mujer

Donde termina la filosofía, empieza la Kabbalah. Decía Rabbi Nahman que

La Kabbala es el justo equilibrio entre el amor de la sabiduría y la sabiduría del amor.

La Kabbalah nos muestra cómo se inicia el proceso de integración de la conciencia mediante códigos.

  • Las claves le las Letras Hebraicas son: luz y energía
  • Las claves del Árbol de la Vida son : luz y energía
  • Las claves de nuestro cuerpo físico son: luz y energía

El cuerpo es Guf, en hebreo, y se compone de las letras guimel vav phe. Las Letras-Fuerza o Letras Sagradas que forman los nombres de todas las cosas, expresan estados de conciencia, de ahí la importancia de saber qué nos transmiten.

La primera Letra-Fuerza es Ghîmel, (3), gamal, el camello, pero también es guemul, que expresa la acción de dar y de asir. Su forma ג es como la de un pie que corre para ir al encuentro de su destino. Es la actividad, el movimiento, la puesta en marcha de una fuerza creadora que recibe el formidable impulso de la conciencia que se expande. Guimel contiene la matriz masculina y femenina porque expresa el arquetipo de la semilla de la vida misma, pero no sabe aún que posee esta vida en sí. Proyecta la existencia de todo lo que creamos antes, ahora y después.

Para la Astrología Cabalística, también conocida como Astrocábala, (método Kabaleb), es el tercer estadio del impulso del Fuego que tiene el propósito de convertirse en luz que se opondrá a las tinieblas. Pero enfrentarse a las tinieblas tiene su precio y es la humildad.

El cuerpo emprende con Guimel el camino de la libertad, la travesía del desierto que exige al hombre elevarse hacia un alto compromiso. Al cuerpo hay que respectarlo, amarlo. Pero la auténtica libertad se enfrenta a los temores que nos paralizan, a la frustración, -nuestro cuerpo es limitado- y  sujeto a la reencarnación. Ser piedra de donde brota la vida es el cometido del Guimel. No resulta fácil renunciar a la vida en la dimensión etérica para bajar al mundo físico. Pero Guimel de Guf, cuerpo, es la primera base para la creación.

A Ghimel también se la reconoce como la matrona que concibió nuestro universo físico. Recordemos que el propósito espiritual utiliza el mundo físico para realizarse y es como si tuviésemos que «oscurecernos» con ese ropaje material y enfundarnos los vestidos simbólicos con los que se tapan Adán y Eva del relato mítico del Génesis. Ghimel, cuerpo es la inicial de GADU, el Gran Constructor del Universo que no formuló su creación hasta que Ghimel asumió sus funciones en la alineación de las Letras hebraicas. Para profundizar tenemos nuestro Curso de Letras Hebraicas online.

Vemos que la Carta representativa del Tarot que corresponde a la Letra Ghimel es la Emperatriz, asociada a Saturno, expresando lo que tiene que empezar a manifestarse y nos lleva lejos del punto en el que nos encontramos, (el camello y la travesía del desierto); es la nueva ruta que está a punto de iniciarse.

Vav, (6),  ו , es la segunda Letra-Fuerza de la palabra Guf, cuerpo. Es sonido y vacío, pero expresa la conjunción; es un gancho y representa la sustancia fecundadora masculina. Vav tiene la facultad de invertir del tiempo, del presente al futuro y viceversa, nos da la idea de un continuo en el tiempo. Así nos reencarnamos una vez y otra adquiriendo un nuevo cuerpo, pero nuestra conciencia, aunque asume nuevas experiencias, acumula su bagaje existencial vida tras vida. Siempre sumamos, nunca restamos.

Vav, ו, nos introduce en el misterio de la procedencia de la vida porque es el eslabón, un convertidor de energía que nos “enchufa” a la vida, que viaja a la velocidad de la luz. Es el agente que engendra el deseo de existir. Vav representa el arraigo de Guimel, le pone emoción-deseo, hace de puente, de enlace entre dos estados, la primera y la tercera letra de la palabra Guf, Guimel y Phé. Su energía de unión hace posible que comprendamos y aceptemos la parte masculina. Se llena el espacio con las energías adecuadas y le insufla a Guimel, el impulso para levantarnos y echar a andar.

Vav se asocia a Escorpio, el signo de la interiorización de los sentimientos, el puente entre las tinieblas y la luz, lo que nos lleva de lo sublime a lo terrenal,  regresando a niveles inferiores, para volver a ascender.

En el Tetragrama Yod-He-Vav-He, es el elemento activo, el acto de fecundación, la acción, el descenso que da lugar a la formación de un nuevo ser, de una nueva realidad.

La Letra Vav es la conexión del cielo y la tierra porque también representa la conciencia del Yo en el aquí y ahora. Recordemos que el Mundo fue completado en 6 días, dejando claro que Vav es el primer eslabón hacia la perfección de toda Creación. Vav es la mecha que prende, lo que libera la energía de la transmisión y es lo que da brillo a nuestro mundo celular. Vav, expresa el sonido y el vacío, la necesidad de conectar con nuestro corazón.

En el Tarot la carta representativa del Vav es la de los Enamorados. Representa la encrucijada de la vida, el puente que nos lleva a la luz o a las tinieblas, hacia la realidad material y la espiritual. Asumir Vav es asumir que somos duales, que estamos ora arriba, ora abajo, que nuestro cuerpo es joven y se desgasta y que cada actitud determina el futuro.

La tercera Letra-Fuerza de la palabra Guf, (cuerpo), es la , Phé, que es la boca que expresa poder, servidumbre y liberación, tal y como el verbo, la palabra es evocadora, liberadora. La tradición, la kabbalah, se transmite de Phé a Vav, (oído). Phé se encarga de crear la comunicación para que el ser comprenda la importancia de la transmisión de su saber, de su simiente, de su luz.

Phé  participa de una manera activa en la revisión del universo, ayuda a tomar consciencia del enlace del Vav entre el principio y el fin de todas las cosas, entre el cielo y la tierra, entre lo superior y lo inferior. Son la fuerza de la razón y la dialéctica los que apaciguan las emociones y dan lugar a que la naturaleza humana comprenda su misión. Esta es la finalidad del cuerpo, ser receptor de toda esta energía divina y transmisor de esa luz que posee.

En el Tarot la lámina representativa es la de la Estrella. La fuerza de la razón es un don que permite no atarse a las circunstancias, en este caso al cuerpo, referencia de la naturaleza humana, pero a la vez residuo que debe liberarse para alcanzar una Verdad más elevada.

Así Guf, guimel vav phe describen a la perfección qué es nuestro cuerpo:

Un receptor de energía que debe tomar conciencia de sí mismo y transferir su luz y su energía para crear. Asumir su función masculina y femenina, receptora y transmisora de continuos procesos de vida, desde lo físico a lo metafísico, cuerpo y espíritu. Pero el cuerpo cambia, se transforma, crece llega a plenitud y se desintegra. La chispa de luz o simiente se convierte en materia para volver a los orígenes, en ser polvo de estrellas.

El Génesis empieza en el Principio y describe el recorrido de la Luz-Energía. Penetrar en el pensamiento cabalístico es adentrarse en esta ecuación divina que nos traslada a un campo de fuerzas enorme. Einstein llegó para  formular este principio cabalístico con su Teoría de la Relatividad Especial: “la masa de un cuerpo es una medida de su contenido de energía”, ya que masa y energía son  proporcionales: E=mc: m representa a la masa, E es la energía y c  es la velocidad de la luz (300.000 km/s). 

Así diríamos que la luz es equivalente en todos los procesos de vida, desde lo más denso a lo más sutil y que solo se trata de integrar esta ecuación que demuestra que si somos luz y no hay resistencia, nuestras células vienen y van, se sienten ligeras, no se oponen a la energía y su vibración, y por lo tanto responden en nuestro organismo con un alegre baile que nos aporta salud, beriyout, (de bara, crear).

El Zohar dice que la Fuente de la luz está situada en el séptimo cielo pero que el ser humano sólo puede acceder a las claves que le permitan llegar al sexto cielo, comprendiendo que el séptimo es la fusión. Vav, es la 6ª Letra y Tiphereth, sexto Sephirah del Árbol de la Vida, donde se alojan el Sol y el corazón.

El puente que nos lleva a Tiphereth es Vav, el puente que nos lleva a la Luz es la energía del Amor. Todas las cosas están encadenadas armoniosamente, de igual forma que la naturaleza del cuerpo es tan increíblemente sabia que cuando algo no funciona adecuadamente es porque, de alguna manera, hemos alterado el proceso de nuestra Luz. (Aur: Aleph,Vav, Reish)

Para la Cábala, la realidad verdadera es esa luminosidad, el Sol que se encuentra en cada ser. Nuestras partículas de energía, nuestras células cargadas de santidad son fuerzas de indescriptible poder, de majestuosidad y de luz que anima todas las cosas de lo más pequeño a lo más grande. La realidad de este mundo no es la materia, sino la vibración de estas chispas radiantes de espiritualidad que hoy día llamamos energía y que vibran a distintas densidades, dinamizando y manteniendo candente todo lo que existe.

Así la habilidad del ser humano es saber manejar y mantener su fuente de luz para que nuestras células no se detengan o vibren a una frecuencia inferior a la que le corresponde, (el ser humano funciona en un rango de frecuencia que va de 16 a 32 Hertzios).

La mejor manera de manejar este material lumínico es mediante el pensamiento amoroso que se emite también en frecuencia. Es lo que en Cábala se denomina orientar los Kavanot, los pensamientos dirigidos hacia la mejor opción de uno mismo, haciendo que las vibraciones interiores transmuten nuestros estados más destructivos.

Modificando nuestro estado de conciencia podemos cambiar nuestras circunstancias. El pensamiento repercute en nuestra visión y percepción del mundo y la energía de luz se acelera y consigue mejorar cualquier estado alterado, emocional, mental y físico.

El Árbol de la Vida representa el esquema de nuestro cuerpo, nuestra energía, el modelo sobre el cual establecemos nuestras circunstancias.

La Cábala nos presenta el cuerpo humano como un sabio receptáculo de energías y todos los órganos del cuerpo están vivos gracias a la energía celular. La relación de nuestro espíritu con el esquema o anatomía biológica ilustra la idea cabalística de hitlabshut ("investidura”), donde una realidad más elevada se inviste dentro de una inferior. Los Sephiroth del Árbol guardan relación con  la fisiología del cuerpo humano.

Trataremos de explicar en un próximo artículo esa relación.

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