Los Nodos Lunares | Red Milenaria

Los Nodos Lunares: los agujeros negros de la Carta Astral

No existe demasiada literatura acerca del significado de los Nodos Lunares, un tema que resulta apasionante cuando se estudian los pormenores de su ubicación en un mapa astral y el sentido profundo de las tareas que nos encomiendan.

Qué son los Nodos Lunares

El Sol gira alrededor de la Tierra y su trayectoria elíptica sobre la banda zodiacal tarda un año en dar una vuelta. La Luna circula cerca de este plano con una inclinación de 5 grados aproximadamente. La trayectoria del Sol y la de la Luna se cruzan en dos puntos que, opuestos en el zodiaco, llamamos Nodo Sur y Nodo Norte. Se trata de un eje que simboliza un camino evolutivo. Los Nodos actúan a menudo como una neblina o como una cortina de humo que nos desdibuja los contornos de las cosas y que nos impide ver con claridad, porque en esa trayectoria hay una carga de información velada a la conciencia. Los Nodos vehiculan residuos kármicos.

El ser humano actúa movido por dos tipos de impulsos, unos nos llevan hacia la luz, son equilibrados, bondadosos, coherentes, etc., y otros hacia las sombras y nos incitan a hacer las cosas al revés. Cuando obramos de espaldas a nuestra conciencia del bien generamos karma.

Cuando hablamos de karma, (proviene del sánscrito) nos referimos a las experiencias que están en la línea de actuación causa-efecto en relación con la teoría de la reencarnación, que ha dejado de ser una mera hipótesis, para ser una constatación que toma más fuerza y auge entre los más atrevidos y vanguardistas de la comunidad científica. Venimos encarnando vida tras vida para completar un aprendizaje y las regresiones nos dan buena prueba de ello. Pero no se trata de pensar en el karma como un castigo sino como unas vivencias que nos permiten aprender aquellas lecciones no integradas a la conciencia en una u otra vida, son asignaturas “obligatorias”, un material sensible que va a ayudarnos a entender que toda acción conlleva su dosis de responsabilidad.

Poseemos un saber acumulado y tenemos que ponerlo en práctica. Los fallos cometidos sin enmienda nos pasan factura tarde o temprano. Somos guionistas y actores de nuestras propias películas y tenemos que asumir los errores, los fracasos, así como también recibir la contrapartida de nuestros éxitos.

En la Carta Natal, el karma o el tikun para el Cábala, es esa reparación que nos lleva a emprender diferentes caminos para comprender que hay deudas que satisfacer. Los emplazamientos nodales marcan estas asignaturas pendientes, nos ponen sobre aviso acerca de lo que tenemos que entender respecto al signo, la Casa y los aspectos que forman estos Nodos.

Los Nodos lunares son como esos agujeros negros que lejos de estar vacíos, están repletos de energía-información. Kabaleb decía al respecto que en los Nodos residen las entidades degradadas procedentes del abismo creadas con las fuerzas energéticas que emiten nuestros actos reprobables, sentimientos y pensamientos. Los Nodos se alimentan de todo lo que vamos produciendo perteneciente a los qlifos (abismo) personales y ese intercambio energético sube y baja, y se manifiesta por esas dos posiciones del Nodo Sur y el Nodo Norte. Ese material debe ser eliminado de nuestro organismo-existencia para que lo transformemos en actos portadores de conciencia. De ahí la importancia de estos dos factores de transmisión y expulsión de lo degradado.

La Cábala nos habla del tikun como esa vía iniciática que llevará nuestra conciencia a transmutar todo aquello que no puede subir a las esfera de la divinidad o Yo Superior. Así sabemos que, como dice el refrán, “no hay mal que cien años dure”, en realidad no debería perpetuarse ni diez minutos para no seguir cebando nuestros agujeros negros y así dejar de generar karma.

En Astrología esotérica los Nodos Lunares son conocidos con el nombre de Cabeza y Cola de Dragón. Reciben este nombre porque sugieren la idea de una fuerza interiorizada portadora de un enorme potencial, igual que los agujeros negros del espacio como auténticos succionadores de energías. Todo lo degradado de la humanidad constituye el Gran Dragón del cual sacamos los dragones individuales formados con todo lo sobrante e infernal de la personalidad de cada uno de nosotros. Somos parte de un todo holístico para lo bueno y para lo que no lo es.

Si bien esa doble puerta constituida por la Cabeza y la Cola de Dragón concierne en lo macrocósmico a los agujeros negros, en lo microcósmico, en nuestro cuerpo físico, esas dos puertas corresponden a la boca y el ano. Por la boca entra el alimento, por el ano salen los desperdicios. Pero no solo nos alimentamos de nutrientes biológicos, sino también de emociones y de pensamientos, y si por el ano salen los desperdicios orgánicos, por algún lugar tienen que salir también las inmundicias de nuestros cuerpos sutiles. Así tendremos que la función nodal es extraordinariamente importante.

La ubicación de los Nodos en un tema natal, en una Casa nos dirá dónde se encuentran los contenidos del abismo que penetraron por el Nodo Sur y por dónde tienen que salir, (en la Casa de enfrente) para ser eliminados por el Nodo Norte. De ahí entenderos porqué se atribuye el Nodo Sur al karma más residual, “de dónde venimos”, y el Nodo Norte al “hacia dónde vamos”, es decir las experiencias acumuladas que tienen que vaciarse sí o sí.

Los Nodos tardan unos 18 a 19 años en recorrer el zodíaco completo, permaneciendo aproximadamente 18 a 20 meses en un signo.

Pero los Nodos Lunares no son depósitos permanentemente llenos, ni activos para todo el mundo y en todo momento. Solo afectarán a las personas que relegaron sus tareas, los que no quisieron hacerse cargo del trabajo en su momento; los que escondieron la suciedad bajo la alfombra. Los Nodos son lentos en su recorrido como para dejarnos tiempo de limpiar la casa y eliminar las cargas.