Conjunción Júpiter-Saturno: el principio del fin | Red Milenaria
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La conjunción Júpiter-Saturno nos da las claves de un nuevo despertar y del inicio de una etapa de descubrimientos extraordinarios.

Conjunción Júpiter-Saturno: el principio del fin

La Era de Acuario

Un acontecimiento planetario de gran trascendencia está a punto de iniciarse en el cielo de Acuario, el 2º signo de Aire que representa la modernidad, el futuro, los grandes inventos y la esperanza de una nueva era en la llamada Era de Acuario.

Una Era se computa como 2.160 años, que es el resultado del cálculo de los 26.000 años de precesión equinoxal dividido en 12 signos del zodiaco. Por lo tanto, astronómicamente estamos aún en la era de Piscis y no alcanzaremos la de Acuario hasta de aquí unos 6 siglos aproximadamente. Pero hablamos de la era de Acuario como el camino que estamos recorriendo simbólicamente para llegar a esa etapa en la que el gran cambio de mentalidad, de plano, y tal vez de dimensión ya sea totalmente efectivo. Mientras tanto proyectamos la Era de Acuario como un punto de enfoque de nuevas realidades.

Conjunción Júpiter-Saturno 2020

El Solsticio y la conjunción

La conjunción planetaria que nos ocupa, conjunción Júpiter-Saturno, es extraordinaria por darse de forma exacta a 00º29’ de Acuario; se irá formando desde el 15 hasta el día 25 de diciembre y culminará el 21 de diciembre justo en el solsticio de invierno (hemisferio Norte) y el solsticio de verano (hemisferio Sur), en grados de Kether, marcando sin duda el inicio de una nueva etapa cargada de simbolismo.

Sabemos que los Solsticios abren una puerta dimensional que no hay que buscar en ningún otro lugar que no sea en nuestro interior. Los Solsticios tienen el propósito de conectar de forma muy particular a Gaia, la Tierra, a través de la Puerta de los Hombres y la Puerta de los Dioses, con la naturaleza humana para vivificar esa unificación de la energía que comparten y que palpita en todas sus manifestaciones; Gaia reclama a la humanidad su amor y su reconocimiento, de ahí las celebraciones que lamentablemente se han perdido o relegado a simples fiestas paganas.

Las conjunciones Júpiter–Saturno son cíclicas, se dan cada 20 años, y en ellas se unen en un mismo signo dos fuerzas a priori contradictorias que se sitúan en un punto del Zodiaco para trazar un nuevo mapa de ruta. Esta conjunción Júpiter-Saturno es tan especial porque no se daba con estas mismas características desde el 4 de marzo de 1226, y que además coincida con los Solsticios y que culmine el 25 de diciembre, el nacimiento simbólico de Cristo, da a entender la magnitud de su fuerza en un momento realmente trascendente de nuestra existencia terrenal.

Hemos hablado en otras ocasiones de lo que significa una conjunción en Astrocábala, ese aspecto que propone plantar las simientes de unos principios arquetípicos que tienen la intención de emprender una tarea conjunta, marcando el itinerario de los planetas recorriendo la rueda Zodiacal y el Árbol Cabalístico.

El simbolismo de la conjunción Júpiter-Saturno

Después de conocer el significado de una conjunción, los dos planetas en el tablero conjuntos en Acuario y en grados de Kether nos dan buenas pistas acerca de la naturaleza de lo que se inicia.

Júpiter

Júpiter es el arquetipo del poder, de la abundancia, de la expansión, de la suerte; representa una fuerza omnisciente y su presencia siempre marca la ambición, la capacidad de generar expectativas. Estimula la creatividad, el liderazgo, y en un signo de Aire como Acuario exalta las ideas, amplia los horizontes intelectuales, el deseo de concebir una nueva realidad. Pero trabaja en la interiorización del pensamiento imprimiendo de forma solemne las normas en el interior de la personalidad, con el fin de evidenciar la verdad que lleva a la realización de aquello que hemos ideado e idealizado.

Júpiter promueve la producción de objetos y objetivos; de nuevas tecnologías, de inventos que deben funcionar, que deben rendir un importante servicio a la comunidad. Júpiter en grados de Kether en Acuario promueve el cambio de estructuras de poder corrompidas o caducas, y activa las reivindicaciones; motiva a las personas, a los grupos en afinidad para integrar la solidaridad en aras de un progreso real y positivo. De ahí se desprende una voluntad de unión y de integración, de fusión gracias a la conjunción con Saturno.

Saturno

Saturno es el que hace y marca las leyes, el gran legislador, el arquetipo creador de marcos, de instituciones, y en Acuario se encuentra en uno de sus signos de dominio realizando la función integración del pensamiento del pasado al futuro, porque aunque Saturno represente lo retrospectivo, en Acuario utiliza esta sede para aportar la convicción de la verdad y de la autenticidad.

Uno de sus lemas y principios es organizar valores, hacer que lo edificado tenga un soporte, solidez y legitimidad. Reduce lo que falla, separando, eliminando los elementos que no pueden asociarse y que desvirtúan la unidad. En este punto Saturno también contribuye a la creación de inventos, de ideas, de leyes tecnológicas; fomenta los trabajos de síntesis.

La Conjunción Júpiter-Saturno en grados de Kether

La conjunción Júpiter-Saturno en grados Kether propicia que el pensamiento acuariano, es decir la idea de un avance tecnológico, científico y social se interioricen adecuadamente en nuestro Cuerpo Mental aportando la capacidad de comprender el engranaje del mundo. Al situarse además en el primer decanato de Libra en Acuario, esa conjunción cuenta con el beneplácito de la influencia de Venus que puede ayudar a restablecer el equilibrio alterado, sensibilizar a quienes se han resistido a la empatía y promover la unión entre facciones enfrentadas; quienes hayan cometido abusos pueden encontrarse con la obligación de restablecer y compensar sus malas praxis; es la ley puesta al servicio de la conciencia.

Binah-Saturno y Hesed-Júpiter

Los dos arquetipos planetarios que se sitúan al inicio de Acuario son padre e hijo para la mitología, y Binah y Hesed para el Árbol de la Vida. Cronos-Saturno- es el padre destronado por el hijo, Zeus-Júpiter cuando la creación de un nuevo mundo debía iniciarse; este también es el reto entre Binah-Saturno, como Sephirah dador de la forma en el Mundo de la Emanación o Atzilluh y Hesed-Júpiter en el Mundo de la Creación o Briah, sede del Pardes o Paraíso, donde la creatividad da rienda suelta a la ambición de gestar, de crear un mundo donde la felicidad, la abundancia, el amor, sean las bases de nuestra universalidad.

La Conjunción y la Cábala

El Genio activo de esta conjunción es Iezalel, el número 13 que en su programa energético nos habla de cultivar la reconciliación, la fidelidad; sanar y concienciarse de lo que es necesario cambiar; de unir el cielo y la tierra, el espíritu con la materia, la mente con el corazón, la voluntad con la imaginación.

Es lo que lleva la fuerza de esta simiente que permite tener una mayor coherencia interior, conectar con una conciencia armonizada y una gran fuerza de convicción, elocuencia y facilidades para unirse a grupos que remen en la misma dirección, estableciendo una corriente de pensamiento elevada, adecuada para los grandes cambios que se anuncian.

¿Qué podemos esperar de la Conjunción Júpiter-Saturno?

Sin duda un nuevo orden mundial gracias al formidable movimiento que representa, primero la conjunción, tal y como nos indicaba Kabaleb al situar este aspecto en Kether, receptáculo cósmico capaz de concebir, recibir y mantener la vida en su más alta vibración expresando el ciclo completo de la vida, y después la fusión de la Luz de dos energías de gran magnitud como son Binah y Hesed, responsables de todo lo creado y que permiten a la vida manifestarse en el Mundo de Assiah y Acción en Malkuth, la última frontera, el Reino de la Muerte, Maveth y de la Verdad, Emet.  

Podemos aprovechar esta conjunción para autentificar nuestros propósitos y enfrentarnos al gran reto del cambio de tendencias, tal y como simboliza la muerte, esa es la gran verdad de quienes somos y a la que nos enfrentamos. Esta es la apuesta del extraordinario impulso conjuntivo que nos lleva a rediseñar el mundo, la sociedad, nuestra conciencia y que puede suponer un avance espectacular en el mundo de la ciencia tecnológica y del comportamiento humano, para lanzar nuevos modelos de convivencia, nuevas posibilidades de organizar el concepto de la existencia.

El principio del fin

Este es el título que hemos dado a este artículo porque estamos llegando a los últimos conatos de la triple conjunción de Júpiter, Saturno y Plutón que por orbe ha estado apretándonos las tuercas para generar un cambio de paradigma, y todo se ha jugado en el cielo de Capricornio con el fin de resquebrajar las más fuertes instituciones y construcciones, fuertes en la forma, muy débiles en el fondo, y para tener a la humanidad en jaque. Una reestructuración que ha causado mucho dolor, desconcierto, desamparo, en nombre de una naturaleza descuidada, mal respetada, y cuando hablamos de naturaleza incluimos a toda la vida del planeta sin exclusión.

El año 2020 pasará a la historia por ser ese principio del fin de una era de gran egoísmo por parte de una colectividad que aún no se ha ganado los galones para el título de doctor honoris causa en humanidad. A la vista están los fallos en el sistema que deberemos aprovechar para tomar conciencia de lo que nos jugamos.

Una conjunción es un aspecto neutro para la Astrología, un aspecto de impulso de la voluntad para la Astrocábala, pero al fin y al cabo un aspecto iniciador de algo que tenemos que estimular, y en este caso es la creación de nuevos marcos de referencia para que el paraíso que nos han ofrecido no se acabe de convertir irremediablemente ya en un basurero galáctico, porque recordemos que estamos flotando en el espacio en medio de una galaxia rodeados de estrellas y no podemos dejar de brillar.

Ojalá este acontecimiento planetario despierte en las conciencias el hambre de eternidad, no para vivir más años, o solo para encontrar “curas milagrosas” a patologías de las que somos, al fin y al cabo, responsables, sino para ser dignos representantes de una tarea encomiable y encomendada: ser potencialmente dioses creadores de una conciencia más sutil, más evolucionada que puede y debe aprovechar amorosamente la oportunidad de vivir.