De la indignación a la concienciación | Red Milenaria

De la indignación a la concienciación

De la indignación a la concienciación

¿Fue Stéphane Hessel y su libro “Indignaos”, que en pocas semanas ya ha vendido más de 650.000 ejemplares, la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de miles de personas en el mundo, o el comportamiento de los poderes fácticos, que con pasmosa lentitud no  pueden o no quieren dar con las fórmulas adecuadas para que las soluciones prácticas a la crisis que nos atenaza, (y con la que nos amenazan) lleguen a este mundo convulso? 

¿Es un hombre con 94 años a sus espaldas y una vida de película, activo luchador de la resistencia francesa, torturado por la Gestapo, deportado a un campo de concentracióndel que logró escapar dos veces, y uno de los redactores de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, quien tiene que movilizar la sociedad para que cambie, afirmando que: "Sólo es hombre quien se compromete"? ¿O ya es un sentir generalizado latente en las conciencias de los seres humanos lo que está despertando al fin?

 

La referencia de Hessel ya es para muchos un detonante. Un hombre que cómo Gandhi se declara partidario de la insurrección pacífica y muy especialmente contra los poderes mediáticos, políticos, económicos, es de vital importancia en los tiempos tan convulsos que estamos viviendo. Del pasado al presente, somos parte activa de toda esta infraestructura que genera tanto desencanto y que nos lleva, -en la opinión de muchos-, a un proceso de involución en una era de impresionante desarrollo.

La cuestión está precisamente en ese dedo acusador que señala “el mal” que viene de fuera, la “bestia” que nos somete y de la que somos meras víctimas, no teniendo en cuenta que esa involución, -si se considera así-, está absolutamente relacionada con nuestro propio avance. No somos ajenos al proceso, involucionamos o evolucionamos individualmente dentro de un colectivo de influencia ciertamente determinante.

Podemos indignarnos, sí, pero empecemos por analizar nuestra propia conducta. ¿Qué tanto por ciento de éxito o fracaso aportamos al sistema central, a esa Matrix de la que tanto nos quejamos? ¿Está nuestra conciencia lo suficientemente despierta para darse cuenta de que cada uno de nosotros puede aportar su granito de arena para cambiar ese sistema que nos lleva a la eximirnos de nuestras responsabilidades, y como diría Hessel, a lo que nos empuja al consumo, al desprecio, al olvido generalizado y a una competición despiadada de unos contra otros?

Son estas muchas preguntas que nos llevan, en mi opinión, a una gran reflexión que se convierte en otras profundas cuestiones: ¿Qué somos, qué pintamos en el gran engranaje de la existencia? Como dijo Epicteto, tal vez no son las cosas lo que nos inquietan, sino la percepción y la opinión que tenemos de ellas. 

Desde la filosofía cabalística que tanta claridad me ha aportado en momentos inciertos o de zozobra interior, una posible respuesta sería que estamos transitando por estos Senderos de la vida y de conocimiento para experimentar lo mejor de nosotros mismos, y que esa experimentación conlleva a pasar por el cielo y el infierno, las sombras y la luz y estos Senderos o vías de experimentación de Bajada y de Subida, tal y como lo observamos en el gráfico adjunto, son recorridos de forma ascendente y descendente. Cada uno de estos trayectos son experiencias y cada persona, grupo, etnia, colectivo o nación lo experimenta a su tiempo y a su ritmo. Mientras unos bajan por la senda de las realidades más materiales, otros experimentan la subida hacia valores más trascendentales. Esas vías iniciáticas no son ni peores ni mejores, simplemente son lo que cada cual tiene que asumir en la presente encarnación. 

De la indignación a la concienciaciónEl Árbol de la Vida o Etz Hayim es un organigrama en el que todos estamos inmersos. Evolucionamos individualmente y colectivamente. Estos Caminos nos conectan desde Kether, la cumbre, hasta Malkuth la realidad en la que todos estamos adscritos, en sentido descendente y desde abajo hasta arriba en el sentido contrario y durante el trayecto vivimos intensamente lo que nos hemos propuesto. Recordemos que la Cábala es un magistral tratado del comportamiento humano que nos permite comprender muchas de las claves de nuestra existencia.

Tenemos que asumir que cada una de nuestras actuaciones compromete o afecta al resto, somos partes de este engranaje, nos anclamos en la misma realidad, funcionamos al unísono, desde nuestro libre albedrío, pero todos con un nexo común: asumir nuestro programa humano. Todo lo que tú y yo hacemos repercute en otros y así sucesivamente. 

Es por todo ello por lo que no debemos extrañarnos con lo que está pasando. Cuando empiezan las revoluciones, las reivindicaciones, las protestas en una parte del planeta, éstas acaban por extenderse al resto del territorio. Es el efecto de los campos morfogenéticos de conciencia que se trasladan por ondas o paquetes de información. Así las movidas dejan de ser unilaterales para pasar a ser colectivas.

La Cábala nos habla del perfecto engranaje de la evolución, todo acaba encajando. Desde la entropía, desde el caos se reorganiza todo el conjunto, la ciencia nos lo demuestra día a día. Pero es la conciencia lo que acaba por colocar las piezas. Lo vemos muy claro ahora mismo, cuando asistimos pasmados a los cambios galopantes que están azotando el planeta. Unos se echan las manos a la cabeza porque el mundo tal y como lo han conocido hasta ahora se está moviendo bajo sus pies, las estructuras se caen, se tambalea lo que parecía inamovible, y a algunos les está pillando desprevenidos, diría que a los que se supone deberían estar más alertas, a los poderosos del planeta, a los que mueven los hilos, a los dirigentes, a los que llegan a las multitudes y pueden generar el cambio que permita mejorar las condiciones de vida en todas sus manifestaciones. Es lo que la OMS, un organismo de poderoso tentáculos,  tiene como lema y que se aplica bien poco: La salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.

La incoherencia del desequilibrio

Cómo aplicar mejoras en el sistema si el 10% de la población posee y controla el 80% de la riqueza y el 90% de la población comparte el 20% restante, y hay tres personas que entre ellas poseen juntos el PIB, (el PIB es la suma de la producción de bienes y servicios de un país), de 42 naciones pobres donde viven 900 millones de habitantes, (Bill Gates, Paúl Allen y Warren Buffett-Carlos Slim), es obvio que es cuestión de tiempo que se agraven estos desequilibrios y que acaben provocando toda clase de altercados. Esta idea es desde hace tiempo un argumento que esgrimen los grandes revolucionarios, los pensadores, filósofos, economistas, sociólogos que no forman parte del sistema y a los que tan poco se les escucha. Como siempre los intereses económicos son os que mandan.

Los cambios son imparables

¿Pero cómo cambiar el sistema desde dentro, qué hacer para reinventarlo sin violencia, sin provocar daños colaterales?

La respuesta, sin duda pasa por comprender el mecanismo que nos lleva a vivir una y otra vez las mismas experiencias como quien no se entera de que el poder para cambiar las estructuras proviene de un estado de conciencia. Cuando hablamos de revoluciones, de luchas, de guerras, lo primero que pensamos es en el dolor. Pero de la lucha también podemos extraer un beneficio inspirándonos el en famoso libro del general Sun Tzu, El Arte de la Guerra, un libro escrito hace 2500 años, uno de los textos clásicos de referencia en la literatura china que no solo enseña práctica militar, sino que se refiere a la estrategia suprema de aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en los momentos de confrontación, porque comprendiendo las raíces de un conflicto podemos hallar la solución. Dice Sun Tzu:

Si conoces a tu enemigo pero no te conoces a ti mismo, por cada batalla ganada tendrás una batalla perdida. Si te conoces a ti mismo pero no conoces a tu enemigo, por cada batalla ganada tendrás una batalla perdida. Si te conoces a ti mismo y conoces a tu enemigo, todas las batallas las tendrás ganadas. 

 

Palabras que destilan sensatez, porque el arte de conocerse a uno mismo es la clave para liberarnos de la confrontación y ésta debería ser la máxima que deberíamos aplicar a cada momento de nuestra vida. Las voces que desentonan del conformismo establecido y que están ahora mismo clamando el cambio, en Oriente y Occidente, en Bilbao, Barcelona o Madrid, son partes de nuestra propia naturaleza humana. Les hemos dado voz y voto y debemos solidarizarnos con ellos, porque ellos son nosotros. Unidos a cada una de esas conciencias podremos argumentar y construir un mundo más coherente, porque nos sobra fuerza para hacerlo. 

El cambio es irreversible e imparable, y esta etapa de agitación solo acaba de empezar y nos toca prepararnos para vivirla a fondo y darnos cuenta de que no solo afecta a una parte de la población que resulta ser siempre la de enfrente, sino que la renovación está en camino y más vale recibirla con nuestras mejores galas por si se presenta sin avisar. Pero no nos confundamos ni nos alarmemos. No se trata de agitación, ni de pensar en lo peor, sino de mover las conciencias para que esta nueva etapa sea un periodo de mucha luz, de recuperación de valores, de justicia e integridad. Se trata de indignarnos, sí, pero hacerlo con coherencia, de nada sirve ir en contra de.., sino a favor de lo que se expresa desde el corazón, porque en definitiva esta es la vía iniciática que nos permite transitar por el camino del auténtico cambio. 

Comentarios

  • Alt
    Vie, 20/05/2011 - 22:03 responder

    he puesto las noticias y no sabía nada....al ver a tantos jóvenes pacificamente expresando el deseo de un nuevo sistema y personas mayores apoyando....me he emocionado muchísimo. No podía para de llorar de alegría. Rápidamente he abierto tu blog , buscando, ya que sabía que harías algun artículo referente a la mobilización. Es sencillo , auténtico y "de verdad " tu escrito y te agradezco tus palabras : una a una; me guían . Estoy muy contenta , estoy ilusionada por esta nueva era que se avecina y ya respiro de ella.
    te quiero tannnnnttooooo!!

    • Alt
      Sáb, 21/05/2011 - 14:51 responder

      Preciosa Aries de pura cepa, tú eres parte de este cambio, con este Júpiter y Urano en tu signo, das tu energía para que estos sea posible, desde el Amor de tu Corazón. Gracias por estar en nuestras vidas. Te Quiero Mucho Ana.

Escriba un comentario



categorías en Nube de etiquetas
7 pecados capitales Actualidad Acuario Adolescencia Agua Aire Aladiah Albert Rivera Amor Aniversario Análisis de sueños Aries Asaliah Astrocábala Astrología Astrología Cabalística Astrología para niños Atzilluth Binah Capricornio Carta Astral Casas astrológicas Chavakiah Ciencia Conciencia Conferencia Conjunción Coronavirus Corrupción Covid-19 covid19 crisis Cristo Cuento Cursos Cursos online Cábala Cáncer diccionario de sueños Eclipse Ecología economía Educación Ego Superior Elecciones Emociones energía Equinoccio Equinoccio de Otoño Equinoccio de Primavera Equinoccios Escorpio Etz Hayim Eyael Felicidad Formación Fuego Genios Grados de Poder Gueburah Géminis Génesis Hesed Hochmah Hod Infancia Interpretación de los sueños Júpiter Kabaleb Kabbalah Kether La Nueva Luna Leo Letras Hebráicas Libra Luna Luna Llena Luna Nueva Luz Malkuth Marte Meditación Mercurio Más allá de los velos de Morfeo Navidad Nelkhael Neptuno Netzah Nodo Norte Nodos Nodos Lunares Nodo Sur Nueva Luna Numerología Numerología cabalística Pablo Iglesias Pascua Pecado Pedro Sánchez Pesha Piscis Planetas Planetas Retrógrados Plenilunio Plutón Podemos Política PP PSOE Quirón Rajoy Red Milenaria Relatos Ritual Sagitario San Juan Saturno Semana santa Sephirah Sephiroth Siete pecados capitales Signos Zodiacales Simbología Sol solsticio Solsticio de invierno Solsticio de verano Solsticios Sueños Talleres Taumaturgo Tauro Tertulias Tierra Tiphereth Tránsitos planetarios Urano Venus Vida Vida cotidiana Video Virgo Yesod Yod-He-Vav-He Zodíaco Ángeles Árbol Cabalístico Árbol de la Cábala Árbol de la Vida Árbol de la vida - Etz hayim