Tránsito planetario: Júpiter en Escorpio (II), las Casas | Red Milenaria

Júpiter en las Casas

Júpiter activa el poder personal y colectivo, y en cada Casa zodiacal nos invita a aprovechar sus energías más florecientes.

Facilitamos la interpretación del tránsito de Júpiter en Escorpio respecto a las Casas que activa en su tránsito. Quien sepa dónde está su Ascendente puede contar las Casas desde este emplazamiento. Quien no lo sepa, que tome como referencia su Casa I a partir del Sol en su signo, hasta llegar al signo de Escorpio. Por ejemplo: para un Aries, es decir para quien tiene el Sol en Aries, Júpiter estará activando su Casa VIII, ya que de Aries a Escorpio van 8 Casas. Para un Escorpio será su Casa I, etc.

Casa I: enciende motores, da la chispa, activa el optimismo para que las iniciativas cobren protagonismo. Se expresa en términos de generosidad, activa las ganas de hacer las cosas a lo grande, con la posibilidad de descubrir nuevas capacidades. Esta posición es muy afortunada, siendo que la persona que lo tenga no tendrá que esforzarse demasiado para obtener beneficios, para gustar a la gente, para seducir. Será consciente de su poder, de su valía; optimista, jovial, portador de alegría y de soluciones en ambientes conflictivos. Excelente mediador, da confianza. Bondad hacia uno mismo y en virtud de la abundancia inherente a este planeta, esa bondad se derramará sobre los demás. Pero esas virtudes deben cuidarse para no pasarse al lado contrario en su afán de sobresalir y de imponerse.

Casa II: los valores se multiplican, personales, financieros, emocionales. Aumenta las expectativas de acertar en las transacciones, las oportunidades de obtener una buena rentabilidad en las inversiones. Golpes de fortuna. Es tener el «toque de Midas», que atrae la prosperidad, y que convierte en oro todo lo que se anhela porque eleva la autoestima y con ello la seguridad de que todo se puede conseguir. Pero también puede decantarse por la tendencia a gastar más de lo que se ingresa. La expansión de Júpiter trabaja en ambos sentidos, los excesos generan enormes deudas.

Casa III: potencia la expresión del pensamiento. Da abundancia de palabras y facilidad de escritura; libera el pensamiento. Da fácil acceso a los medios de comunicación, se adapta al entorno. Pero la curiosidad del sector III se convierte en un foco de atención más interno que externo. La mente es como una esponja que absorbe conocimientos intelectuales y sentimentales. Provoca movidas y el deseo de saber más, de profundizar más en las experiencias, como también buscar nuevos recursos mentales. Las relaciones con los hermanos, los vecinos pueden aportar novedades; que los replanteamientos respecto a las distintas formas de ver la vida sean una buena fuente de reflexión. Actividades comerciales y desplazamientos, soluciones a corto plazo. Deben cuidarse las afirmaciones tendenciosas, las críticas y la falta de perspectiva.

Casa IV: da poderes a la manifestación emotiva. Potencia todo lo relacionado con el hogar, con la madre, con el origen, el marco que constituye el punto de arranque, la familia, la casa, la ciudad natal, la infancia. Todos los escenarios representados por la Casa IV se ven magnificados por la presencia de Júpiter. Los cambios de casa o la redecoración del hogar; la buena relación con los padres. La situación familiar mejora, es alegre, movida, expansiva. También incrementa las motivaciones de orden espiritual. Puede dar mucha importancia al mundo interno y el contacto con la familia resultarle muy provechoso.

Casa V: aporta recompensas, favores, estímulos que impulsan a ir hacia delante. Esas recompensas pueden generarse desde todo lo que concierne las obras, los hijos, la creatividad. Suscitará el amor desinteresado de gentes poderosas, bien situadas, generosas, bondadosas. También activa la suerte en los juegos, las iniciativas. Es una posición especialmente afortunada para disfrutar del amor como un auténtico premio, para encontrar el alma gemela. Enamoramientos platónicos. Favorece el intercambio creativo y la superación del desamor.

Casa VI: favorece el desprendimiento; multiplica los servicios que hay que cumplir, pero también los beneficios de lo que nos es restituido. Ayuda a saber lo que le conviene al cuerpo, pero también respecto a las tareas, al trabajo. Este tránsito permite eliminar los hábitos que perjudican la salud y ayuda a renunciar a lo que no nos conviene, a lo que esclaviza. Júpiter en VI en Escorpio demuestra tener un conocimiento instintivo de lo psicosomático, de salud física, emocional y mental y puede resultar muy gratificante descubrir la sanación espiritual o psíquica, o cualquier técnica en el ámbito de la medicina alterativa.

Casa VII: el protagonismo se lo lleva la pareja, las actividades sociales, la búsqueda del completo ideal. La intensidad emocional se desborda o la multiplicación de oportunidades para sacar adelante ideas, para buscar pactos que ayuden a desarrollar compromisos. Posible regeneración de los acuerdos o uniones basadas en el deseo, en el amor. El anhelo de encontrar pareja puede ser muy intenso durante este tránsito.

Casa VIII: beneficios en los asuntos financieros, en todo lo que concierne las inversiones de dinero, compras, ventas. Activa el interés por temas de calado que deben aflorar; sentimientos profundos, ocultos, amores imposibles, o promociona quien ha trabajado duramente para obtener nuevas posibilidades de realización. Pueden esperarse regalos, o vivir situaciones de ensueño, momentos trascendentes incluso.

Casa IX: está en su sede, aunque no en su signo, (Sagitario). Descubrir que se quiere seguir estudiando, que vale la pena perseguir ideales, y que los grandes cambios que se desean provienen del fondo del alma. Júpiter en este sector promueve los grandes viajes, pero al estar en un signo de Agua lo que mueve son emociones internas, anhelos no cumplidos hasta el momento y que ahora pueden despertarse y reprogramarse.

Casa X:  promueve el éxito profesional, la superación de pruebas en las que la ambición está muy presente. Ayuda a encontrar trabajo, a promocionar. Esta posición atrae el reconocimiento y los premios como un imán. Es bueno para cualquier labor en la que se necesite protagonismo, encontrar nuevos recursos, invertir en mejoras profesionales y en ser muy meticuloso a la hora de dar lo mejor. Es una garantía del control de calidad. El padre también es protagonista de este tránsito. Puede favorecer la descendencia, o el encumbramiento paternal, el reconocimiento de la labor propia de la paternidad.

Casa XI: el sector de los grandes proyectos y amistades cobra vida. Los objetivos que se han proyectado se vuelven prioritarios y permiten remover antiguos patrones y que salgan a la luz nuevas ideas. Excelente periodo para emprender, crear y entender la vida. Las relaciones exteriores y sociales, con personas influyentes, pueden ser decisivas y ayudar a sacar adelante propuestas interesantes. La clave aquí es proyectar y actuar.

Casa XII: Júpiter en esta posición otorga protección en todos los asuntos que provienen del pasado. Se promueve la sanación de experiencias emocionales. Se superan etapas y permite lanzarse hacia experiencias mejores. Va a remover sentimientos, pero también liberar bloqueos poniendo énfasis a lo que se desea y no se consiguió y que la vida puede volver a ofrecer. Son regalos de herencias, donaciones, traspasos y desintegración del yo más individualista para suscitar movimientos colectivos. 

Comentarios

  • Alt
    leo
    Vie, 06/10/2017 - 16:57 responder

    Yo tengo casa natal en Leo y ascendente virgo. Que casa se me activa? Según carta natal o revolución solar?

  • Alt
    Vie, 06/10/2017 - 19:33 responder

    Hola, pues desde tu sol se activa tu Casa IV, y desde tu Ascendente se activa tu Casa III, puedes mirar las dos a ver qué te cuadra más en tu vida.

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