Tensión en Oriente, Apocalipsis del final de Urano en Piscis

Tensión en Oriente, Apocalipsis del final de Urano en Piscis

Son tiempos de cambios, tal y como apuntábamos en una serie de artículos relacionados con la entrada de Urano en Aries, (Los tránsitos planetarios de Urano),  cambios destinados a  trastornar la realidad que hemos vivido hasta ahora, para permitirnos entrar en una nueva dinámica que nos lleve a cambiar la relación entre el  poder del Ser en su manifestación interior y exterior en aras de alcanzar una mayor realización de nuestra conciencia divina. Estamos asistiendo al desmantelamiento de muchos patrones enquistados, en la sociedad y por ende, en nuestras psiques.

Urano entra en Aries en 12 de marzo del 2011, pero antes, en estos últimos días de Urano en Piscis, a 29º, que para la Astrocábala son grados de Malkuth de máxima cristalización, asistimos y asistiremos al desmantelamiento de muchas creencias. Es el anuncio de un tiempo que nos lleva de pasar de la teoría a la práctica. Los cambios solo son posibles desde el desarraigo de lo caduco de la personalidad.

El mundo está convulsionando,  a unos les pilla desde la franja de comodidad,  a otros, desde las trincheras, pero todos somos co-responsables, -guionistas y actores-, de una trama mundial que nos lleva un paso más allá de ciertos modelos, convicciones y dogmas. Unos se dan cuenta de lo que ocurre, otros tardan más en concienciarse, pero lo trascendente acaba por llegarnos a todos, no hay lugar en el universo donde podamos escondernos de nosotros mismos. Todos somos partícipes de esta Gran Obra de la Existencia y nos toca ser profetas, en mayor o menor alcance, de lo que clama la conciencia. Es el Apocalipsis del final de unos tiempos tal y como los hemos conocido hasta ahora.

La trama apocalíptica se escribió hace más de dos mil años y es la Revelación de lo que ha de suceder y que ahora está más vigente que nunca. Las trompetas del anuncio de este cambio están sonando fuerte. Y es que ya lo cantaba Bob Dylan en los 60, " los tiempos están cambiando". Si el Apocalipsis nos narra una época convulsa mediante profecías confusas, teñidas de incomprensión por el poder eclesiástico, ahora es el momento de desvelarlas porque contienen mucha información acerca del destino de la Humanidad. Esta Revelación es la de la hazaña personal y colectiva que se  desvela como una amenaza exterior para los que no comprenden el compromiso de aceptar al fin nuestra divinidad interior. Los sucesos de la historia solo pueden ser asumidos  en clave de conciencia pura. Como decía Kabaleb, la Revelación necesita un mensajero que la transmita, porque nada puede arraigar en nuestra Tierra Humana si antes no se ha creado y asentado antes en nuestra naturaleza interna. Ese mensajero es la fuerza de nuestro espíritu que nos conecta desde Kether-Hochmah a Yesod-Malkuth, en el Mundo de Assiah o Acción, aquí y ahora.

Este es el tramo final de los de 7 años de ocupación de Urano en Piscis.  A lo largo de todo este periodo hemos vividos numerosas experiencias que han sacudido la humanidad desde marzo del 2003, que es cuando Urano entraba en Piscis. Innumerables vivencias que han afectado todos los ámbitos de nuestra realidad, desde movimientos sísmicos, inundaciones, tsunamis,  atentados, descalabros de las economías mundiales, por citar solo unas cuantas, que también unidos a numerosos avances tecnológicos, médicos, científicos, a la tomas de conciencia de muchos ciudadanos y colectivos que han apostado por la renovación y esperanza, todo ello nos ha dado un balance extraordinariamente evocador, aunque  la visión alarmista prevalece en su conjunto en todos los medios de comunicación, el ser humano está en disposición de comprender mucho mejor que la vida en el planeta, su vida dentro y fuera depende de su nivel de conciencia y manejo de sus valores en relación con los valores de los demás, de la sociedad en su conjunto.

En numerología identificamos al 7, (tránsito de Urano en un signo), como el número de la plenitud, (suerte para muchos). Un número que nos habla de Netzah-Venus, séptimo Sephirah del Árbol de la Vida, donde los poderes de los sentidos están en disposición de relevarnos el auténtico propósito de nuestra capacidad sensitiva, experimentar el amor de Hochmah-Urano en la realidad de las experiencias cotidianas. 7, también es el número de los planetas de nuestro sistema solar primigenio, como esos 7 espíritus que trabajan en la elaboración del Hombre,  Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Mercurio, Venus y Luna,  que en su trabajo cotidiano nos ayudan a construir el Templo, nuestro Templo Interior, (llego a la conclusión que los 7 “pecados capitales” son el resultado de la pésima administración de esos poderes divinos).

Urano, ese espíritu que representa la Esencia Crística, ha estado recorriendo los 30 grados de Piscis, un trayecto evolutivo que de grados en grado representa un camino iniciático. En Astrocábala asociamos cada grado con un Sephirah del  Árbol de la Vida, desde Kether a Malkuth. Urano está finalizando su tránsito por Mundo de la Creación pisciana  en el marco ahora de la cristalización de experiencias, en el último escenario posible de una representación emocional, o como diría Kabaleb, “es la de la muerte natural de los Sentimientos”, (sentimentalismo se entiende), Se trata de la reconquista de valores renovados, (Aries). Los deseos dejan paso a la nueva vibración que irradia Urano, y en este estadio, la humanidad tiene que encontrar la tumba adecuada para enterrar lo que no encaja en esta nueva fase evolutiva. La idolatría llega a su fin para dar la posibilidad a la personalidad naciente de resurgir desapegada de los lastres que anquilosan la conciencia, lastres relacionados con antiguas formas, actitudes posesivas de ser y de amar.

El último tránsito de Urano en Piscis fue durante los años locos, los años veinte, (1920 a 1927), una época que evoca un cambio de mentalidad. Se abre la veda de los sentidos, se da más libertad a una sociedad reprimida, rompiendo muchas ideas establecidas y arraigadas en una tradición anticuada. Dos años después la entrada de Urano en Aries marcó una nueva dinámica económica mundial. Surge la crisis más conocida como es la de octubre negro de 1929, la del Crac del 29. Fue una de las caídas más sonadas del mercado de valores en la historia de la Bolsa de los Estados Unidos que dejó graves secuelas en la economía mundial y obligó a cambiar muchas cosas.

Las similitudes con lo que sucedió entonces y lo que está sucediendo ahora con la catarsis mundial que nos afecta en todos los frentes es asombrosa. Por ejemplo, cuando Urano transitaba por grados Malkuth en Piscis, (19 a 20, del 15 de marzo 2008 al 1 de abril y del 1 octubre al 2 de noviembre 2008), se hundían los pilares de la economía norteamericana, con un degoteo de escándalos financieros que arrastraron la economía mundial. Obama fue elegido con Urano en grados de Kether, (20º a 21º de Piscis el 5 de noviembre del 2008), grados de máxima voluntad e innovación, prometiendo una transformación, que ahora le está pasando factura.

Más tarde, en mayo del 2010, la primera incursión de Urano en Aries hasta el 14 de agosto de este mismo año nos dio un avance de cómo sería su tránsito por este signo. Solo basta con echar una mirada a las hemerotecas para recordar toda la larga serie de sucesos que nos deparó, ya que durante este mismo verano coincidió con el tránsito planetario de la gran cruz cósmica, (La Nueva Luna de Leo, Agosto 2010). Los seres humanos no dábamos abasto para asimilar todo lo que se nos venía encima, subrayado y aumentado por los medios de comunicación que nos bombardeaban día sí, día también, con lo mal que iban las cosas.

Urano volvió al grado Malkuth,  el 15 de agosto al 12 de septiembre. (29º Piscis), que como hemos dicho es un grado de máxima cristalización, ofreciéndonos la posibilidad de vivir experiencias de final de etapa, arreglar situaciones de cambio sin más dilación.

 ¿Pero de qué experiencias estamos hablando?, pues todas las que están relacionadas con la energía uraniana, con todo lo que es excepcional, sorprendente, extremo, excéntrico, impredecible; lo que sacude y despierta.  Urano da el sentido de la libertad, de la rebeldía, de la originalidad,  intuición; independencia, altruismo, progresismo, innovación, universalidad, porque es el planeta de la revolución y de los cambios radicales afectando la conciencia colectiva universal, permitiendo la apertura a todo lo nuevo. Incide de forma muy especial en la manifestación de todas estas posibilidades que afectan el desarrollo de lo nuevo, eliminando lo caduco, lo falso, lo que ya no tiene cabida en la nueva sociedad-personalidad. Teniendo en cuenta que las reformas solo pueden hacerse desde la liquidación radical de todo lo que nos limita, desde el caos entrópico que nos lleva a la sintropía, la facultad del sistema a recuperar su estabilidad, está claro que la única salida es lo que estamos viviendo ahora, una catarsis que se escenifica en muchos lugares del planeta ahora mismo en este tramo final de Urano a grados de Malkuth.

Si Urano rige  el amor más crístico y fraternal, impregna en la conciencia colectiva la necesidad de desarrollar su energía para que todo lo que no es conforme a las “reglas divinas” sea derrocado, es lógico pensar que las sacudidas que estamos viviendo son fruto de una necesaria reforma. Esto está sucediendo, aparentemente, en el exterior, pero es la representación de una obra que discurre dentro de cada ser humano. Una gran mayoría social tiene la compulsiva necesidad de liberarse, de derrocar al impostor, al dictador que bloquea los impulsos de vida consciente que claman por salir. Estamos asistiendo al gradual e imparable desmantelamiento de todo lo caduco de la personalidad.


Lo que se está cociendo en Oriente Medio y Oriente Próximo lleva mucho tiempo a fuego lento en muchos lugares de planeta. Las estructuras se caen como si fuesen un castillo de naipes.  Los países que forman estas dos franjas orientales están afectados por unas insurrecciones sin precedentes en la historia más reciente de nuestro mundo. Llevamos decenios con el conflicto palestino-israelí, con los conflictos de Líbano a los que parecíamos estar acostumbrados. Pero ahora las revueltas están tomando una dimensión épica. El fulgor y rugir del cambio es imparable, las conciencias están ávidas de ese despertar interior. Cada pueblo, cada pensamiento, cada sentimiento de insatisfacción es también parte de nuestra propia historia. Cada chino, tibetano, palestino, argelino, judío o musulmán forma parte de nuestro mundo interno, de nuestro pueblo celular que clama por ser reconocido. Las conciencias tienen que evolucionar en un mundo que necesita unir sus voces.

¿Nos extraña que una tradición asentada en una doctrina ancestral acabe por enarbolar la bandera de la libertad, por pedir una vida digna, justa? Pero no se trata de criticar aquello que muchas veces ni siquiera comprendemos, sino de apostar por la integración.

Es el Apocalipsis del alma enfrentada a sí misma, dos universos, uno exterior, el otro interior, como imagen de dos arquetipos, el masculino y el femenino, uno representa la voluntad, fuerza, la lógica, la razón, (fuera), el otro representa la sensibilidad, la imaginación, la intuición, el amor, (dentro). Dos universos que no pueden vivir separados, que son partes de una misma realidad o chispa divina. Muchas religiones han querido exaltar la divinidad externa en detrimento de la divinidad interna, y la una sin la otra no puede sobrevivir.

Este es el reto que nos espera ahora, el trabajo que tenemos que concluir para que, con la presencia de Urano en grados de Kether a partir del 12 de marzo, seamos capaces de encaminarnos hacia el diseño de un nuevo mundo de valores basados en esa energía de fusión uraniana y para hacernos cargo de nuestra propia responsabilidad trascendente. Todos somos tunecinos, libios, marroquís, egipcios o chinos, porque todos, en esa dimensión holística, somos parte de esa realidad y poseemos chispas de estas tendencias en nuestro interior. Rechazarlas o ignorarlas equivale a desestimar nuestra grandiosa y hermosa unidad.

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