Sincronicidad | Red Milenaria
31Aug

La sincronicidad y el significado profundo de las experiencias

Estar atentos y encontrar un significado a todo lo que nos ocurre día a día equivale a concienciarnos de los procesos de la vida. Hoy, más que nunca, las experiencias se aceleran y estamos inmersos en una maraña de acontecimientos que nos proponen vivir al mil por mil. Son muchas las personas que me consultan para explicarme sus anécdotas, porque si antes no reparaban en su valor, ahora el creciente interés que despierta el significado de las cosas, les lleva a hacerse muchas preguntas. Y ya sabemos que lo más importante no son las respuestas, sino el mecanismo que nos lleva a interrogarnos, a buscar el “para qué”, porque cuando preguntamos, el universo siempre responde.

La sincronicidad se observa cuando dos hechos análogos o de una misma naturaleza ocurren simultáneamente, y solemos decir que son fruto del azar. Todos tenemos un rosario de experiencias coincidentes. Pensar en un amigo que no vemos desde hace meses y a las pocas horas nos llama por teléfono, buscar un libro, una música o una dirección determinada que no conseguimos encontrar y seguidamente alguien nos los facilita, tener ganas de poseer tal o cual cosa, y nos la regalan, son hechos más que coincidentes, son  sincronicidades porqué tienen un significado para el observador.

21Aug

La sincronicidad, una toma de conciencia que nos afecta a todos

Fue Carl Jung el primero que acuñó el término sincronicidad, que definió como una concordancia existente entre dos hechos que ocurren simultáneamente y que se relacionan mediante un azar creativo cargado de significado para el observador. Fue el estudio de la filosofía oriental, el Tao y el Vedanta, así como su interés por la telepatía y la clarividencia lo que le llevó a investigar la íntima conexión entre el individuo y su entorno. Afirmaba que en determinados momentos esta conexión ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes y éstas tienen un valor específico para la persona. 

 

Convencido de que existe un principio universal por el cual una fuerza de atracción similar a la de la gravedad tiende a atraer hacia la unidad lo que le es afín o similar, cada hecho significativo tenderá a atraer otros hechos similares. Este principio formaba ya parte del manual cabalístico, pero Jung lo aplicó a sus prácticas terapéuticas.