Las energías sutiles que nos rodean | Red Milenaria

Las energías sutiles que nos rodean

En un artículo anterior abordábamos un ritual como el del solsticio tan antiguo como importante por toda la carga simbólica que contiene. Ahora trataremos de explicar cuál es la fuente energética que alimenta las energías que circundan nuestro entorno.

Las energías sutiles que nos rodean

 

Se llaman energías sutiles a las corrientes u ondas energéticas y magnéticas que provienen de las vibraciones geobiológicas y telúricas que emite la tierra. Todo lo que está vivo emite una frecuencia, se  trate de personas, animales, piedras,  montañas, corrientes de agua subterráneas, etc.

Si bien el estudio de las energías sutiles es tan antiguo como las civilizaciones y en concreto la práctica de la geomancia, que es el arte de la “adivinación por la tierra”, en China y Japón el Feng Shui, “viento y agua” se remonta al siglo IV antes de Cristo. Estas ciencias de la tierra se basan en la orientación de los lugares y los factores topográficos, astronómicos y astrológicos que determinan el equilibrio armónico que hay entre las fuerzas de la naturaleza. Cada aspecto del paisaje, el lugar, el hábitat, la situación en relación con las influencias energéticas que nos rodean, desde lo que está arriba a lo que está abajo, está impregnado de prana, de Chi o de energía viva. Las culturas antiguas y tradicionales solían respetar el entorno y la energía propia del ecosistema en que se desarrolla la vida, de acuerdo con esas energías sutiles geobiológicas y con los Elementales que las habitan. Los rituales propios de cada estación siempre han formando parte de la historia del medio social del hombre. Sólo la modernidad de las ciudades ha apagado o eliminado en gran parte este interés y este respeto por las fuerzas ocultas de la naturaleza que en muchos casos determinan decisivamente la convivencia y las relaciones humanas.

 

La orientación geobiológica, la contaminación y las energías sutiles que se instalan en nuestro hogar son factores que determinan también nuestro bienestar.


Este puede ser el fundamento de la moderna geobiología, o ciencia del hábitat, que busca reencontrar los orígenes de esta unión entre lo divino y lo profano, entre la naturaleza interna y externa del individuo mediante el reequilibrio de las energías que le rodean en su relación con el cosmos y las fuerzas telúricas, tratando de potenciar las más positivas y eliminado las negativas. Se trata de una alquimia espacial que a su vez transformará al ser humano para impulsar la armonía física, emocional, mental y espiritual y fomentar la prosperidad material. Somos emisores y receptores y por lo tanto sensibles a toda frecuencia emitida.

 

Por otra parte, las corrientes telúricas reciben la influencia de la composición del suelo sobre el que corren. Sobre terreno firme y plano la corriente será más serena y regular; sobre terreno rocoso y accidentado se convierte en agresiva y desordenada produciendo numerosos fenómenos que pueden alterar la naturaleza pacífica del ser humano. Vivir cerca de fallas geológicas o de volcanes contribuye a la agitación interna.       

 

Muchas ciudades y colonias en la antigüedad estaban enteramente rodeadas de murallas que las preservaban no solo de los invasores, sino también de las influencias nocivas. Se colocaban leones de piedra o dragones de arcilla en las puertas o en el punto culminante de los tejados para protegerlas. En China se construían pagodas de gran altura en lugares específicos para incidir positivamente y geománticamente sobre el lugar en concreto como si se tratará de grandes agujas de acupuntura. Las iglesias también se protegen mediante gárgolas de las energías invasivas.

 

Europa tiene una antigua tradición geomántica. Tenemos el ejemplo de las catedrales medievales, muchas de las cuales fueron levantadas sobre antiguos lugares sagrados en los que se organizaban diversos rituales paganos, o los monumentos megalíticos que existen como santuarios de poder de carácter sagrado en los que la alineación Este-Oeste conecta con líneas de fuerzas geobiológicas, llamadas también líneas Ley. La construcción de casas sobre corrientes telúricas no favorece la buena armonía cuerpo-alma. Una buena sinergia entre el terreno y la construcción de un edificio contribuye a alcanzar un mejor equilibrio sicosomático de la población.

 

Existen numerosos estudios que demuestran que algunas enfermedades crónicas como la bronquitis, el asma, las migrañas, el insomnio o la fatiga crónica  mejoran en un altísimo porcentaje con una buena ubicación y observación y equilibrio de las corrientes de energías sutiles. Las mujeres en general son mucho más sensibles a las ondas que emite un lugar, las captan con más facilidad gracias a que tienen el sexto sentido, -el de la intuición-, mucho más desarrollado que el hombre. Si a la hora de comprar una casa o un terreno la mujer siente intuitivamente que éste no es el lugar adecuado, en un elevado porcentaje el resultado acaba dándole la razón. Uno de los principales factores en el estudio geobiológico es fiarse de la intuición.

 

Es curioso observar que se tienen registros de prácticas Feng Shui que datan del siglo IV A.C. Sus principios están basados en preceptos que datan de tiempos más remotos, cientos de años atrás en los clásicos chinos, particularmente de la obra sagrada Li Shu o "Libro de Ritos", se establecen los fundamentos de las creencias chinas concernientes al orden, la armonía entre el cielo y la tierra y de la necesidad de trasladar ese equilibrio a todo lo que se crea.

 

Las energías sutiles que nos rodeanLa casa, la morada del alma

El lugar donde ubicamos nuestro hogar es nuestra principal fuente de alimentación. La casa representa la morada interior. La casa ideal no es solo el lugar donde vivimos a gusto por la estética de la decoración, sino también donde la energía fluye y se organiza equilibradamente, produciéndose una armonía cosmo-telúrica. Para ello es importante identificar las zonas de perturbación y tratar de armonizarlas.

 

Existen 3 fuentes principales de perturbación o de energías sutiles negativas.

 

  • Las ondas nocivas concretas: Tienen su origen en las fallas o corrientes de agua subterráneas, en los parajes naturales contaminados por gases o radiaciones diversas. En este caso el flujo de equilibrio entre la tierra y el cielo está alterado.
  • Las ondas electromagnéticas: Frecuencias de 50 Hz que provienen de los aparatos eléctricos domésticos, junto a las hiperfrecuencias emitidas por los teléfonos portátiles, los microondas, las radios, los televisores.
  • Las ondas nocivas abstractas que provienen del alma de la casa, es decir todas aquellas vivencias acumuladas a lo largo de los años por todas las personas que han vivido en aquel lugar. Es la memoria ancestral de la vivienda.

Ser conscientes de las energías sutiles que nos rodean, sean positivas o no,  nos hace estar alerta a las vibraciones que provienen del medio en que nos movemos. Cuando se trata de energías nocivas concretas, las que provienen de la naturaleza, focos o canales de agua, fallas tectónicas, etc., sólo podremos tratar de paliar los efectos con algunos recursos naturales adaptados al medio y que debe recomendar un experto. Hay una serie de minerales y otros artefactos que ayudan a eliminar los efectos perniciosos de un terreno insalubre.

 

No obstante, cuando se trata de otra clase de fuentes energéticas, podemos hacer otras cosas para minimizarlas. En el caso de que sean de tipo electromagnético, una buena reorganización de todo el sistema eléctrico de la vivienda será muy eficaz. Podemos eliminar algunas fuentes de polución magnética que no sean imprescindibles tales como secadores de pelo o microondas, restringiendo su uso al mínimo. Podemos cambiar enchufes de sitio para que no estén cerca de los lugares donde descansamos, desconectar aparatos eléctricos que no se utilizan y buscar fuentes de energías alternativas que nos permitan una convivencia mucho más sana.

 

En el caso de las ondas o energías sutiles abstractas y nocivas, aquellas que provienen de una fuente invisible, pero que no por ello dejan de afectarnos, existen algunas maneras de evitarlas. La luz y el aire son factores muy importantes. Deben poder circular y renovarse. Una estancia oscura y sin ventilación favorece la acumulación de energías sutiles desordenadas. Una estancia luminosa y ventilada manifiesta más orden y libertad. En estos dos elementos de la naturaleza conviven energías sutiles que nos permiten expandirnos, manifestarnos positivamente, liberarnos de polución, o al contrario cargarnos de energías densas. El fuego-luz quema las impurezas.

 

Las energías sutiles nocivas se encuentran a gusto en un ambiente saturado. La memoria de las casas se carga de ondas pesadas a raíz de haber vivido, entre sus paredes, problemas graves de cualquier tipo. Los muebles, las paredes, los enseres acumulan esa densidad. Para liberar una casa de esas cargas, en primer lugar es necesario  limpiarla a fondo, tirar todo lo viejo, lo que no nos sirve, aligerarla y pintarla.

 

Es útil quemar incienso de mirra o tomillo en cada una de las habitaciones. También se pueden recitar algunos mantras u oraciones que servirán para limpiar astralmente el ambiente.

 

En cuanto a la distribución interna de las casas, el Feng Shui nos aconseja no obstruir ventanas y puertas, mantener las superficies de los muebles despejados, en orden, por dentro y por fuera. No acumular cachivaches que no utilizamos, ni ropa en los armarios, ni utensilios en la cocina o en cualquier otro lugar que sirvan de foco energético para aquellas entidades inmateriales que se cuelgan de nuestro hogar y que se nutren de cualquier tipo de polución. No se trata de pensar que estamos rodeados de fantasmas, sino aceptar que la materia inorgánica también acumula energía y si las paredes hablaran, o el balancín de la abuela nos contase, nos revelaría muchos secretos.  

 

 

Las energías sutiles positivas

 

Las energías sutiles positivas son aquellas que se originan en un ambiente cargado de amor y paz, en estancias limpias, pulcras, ordenadas, con detalles propios de la naturaleza, materiales nobles, minerales, cuarzos, luz solar, plantas. Todos estos elementos contribuyen a generar entidades de luz elementales, duendes que velarán por nuestra tranquilidad. Son los guardianes del hogar. Tal y como existen los ángeles custodios para las personas, existen los duendes protectores.

 

Estas son algunas claves para activar esta clase de energías positivas.


  • La limpieza. 
    La limpieza no sólo es una necesidad higiénica, sino también una cuestión de actitud personal. Mantener la casa limpia es fomentar la pureza, es crear un ambiente en el que la suciedad no pueda mantenerse, y por lo tanto donde las energías sutiles negativas no pueden acumularse. No se trata ser maniático de la limpieza sino de ser disciplinado y posiblemente no sea más limpio el que más limpia sino el que menos ensucia. En la limpieza hay una actitud de humildad y de sacrificio que contribuye a mejorar nuestra propia condición humana. Después de una limpieza a fondo podemos dispersar en el ambiente de nuestra casa unas esencias naturales que más se adapten a nuestras características.
  • El orden. 
    La limpieza nos lleva al orden, que es una excelente disciplina que nos permite organizarnos, controlar las situaciones, impedir que se acumulen las cosas, elegir entre lo necesario de lo superfluo. El orden  es un reflejo de nuestra armonía interior, la expresión fluida de nuestra energía que, aplicada al hogar nos permite dejar fluir la energía de forma más saludable. En los rincones asestados de cosas es difícil conseguir un control y es donde se acumulan las energías más densas. Es difícil recibir gente en un hogar en el que reina la desorganización. Donde hay caos la energía es contraproducente.
  •  La puerta del hogar
    Llegar de la calle que es un espacio Yang, abierto, expansivo, ruidoso, activo, y entrar en casa a un espacio Yin, íntimo, cerrado, protegido, personal tiene sus reglas. Se trata de  tomar conciencia de la necesidad de liberarnos de energías que acumulamos en el exterior. Antes de entrar en casa podemos hacer un pequeño gesto simbólico sacudiéndonos las ropas para librarnos de los problemas, de las cargas y tensiones acumuladas durante el día. Después nos descalzaremos y pasaremos a asearnos, lavarnos las manos y el rostro y a ser posible cambiarnos de atuendo. Es conveniente que el recibidor sea un lugar bien iluminado, es importante que esa entrada dé un aspecto armonioso.
  • La sala de estar, el comedor, corazón del hogar
    En todos los hogares hay un centro neurálgico, suele ser el salón o comedor, donde se reúnen la familia para compartir las experiencias del día. En el corazón de la casa lo ideal es fomentar un área Yin-Yang en el que podemos promover por una parte el calor humano de las relaciones, la comunicación, (Yang) y un espacio de tranquilidad y reposo, (Yin) Así convendrán muebles que ayuden a crear esos ambientes. Por ejemplo sofás confortables que formen un ángulo, pufs o sillones y un espacio reservado a la lectura, no sólo al televisor y no dejar un espacio muy despejado en el medio. No hay nada más desolador que el centro de una habitación totalmente vacío. Si es posible, que la mesa del comedor y las sillas dispongan de espacio alrededor y que estén despejados, sin cosas acumuladas encima, para contribuir a este equilibrio y dar una sensación de una acogedora organización.
    Podemos atraer las energías benéficas con una música adecuada, unas velas o un poco de incienso y detalles naturales, plantas y minerales que no sólo adornarán, sino que llenarán la estancia con sus energías más positivas.
  • El dormitorio, el lugar de descanso
    El dormitorio es un lugar fundamental de la casa, es donde tenemos que recuperarnos del desgaste sufrido a lo largo de todo el día. Las energías sutiles abstractas y negativas se nutren de nuestras vibraciones durante la noche, cuando nuestros cuerpos sucumben al sueño. Por lo tanto es de suma importancia respetar algunas reglas para permitirnos un descanso total. La cama, a ser posible, debe estar orientada al norte. A ser posible, debe evitarse cualquier fuente eléctrica cerca de la cabeza, ni despertadores con pilas de cuarzo. Las mesitas de noche deben estar despejadas al máximo. Es importante que al acostarse desenchufemos las lamparitas. Los armarios han de permanecer cerrados y el espacio diáfano. Es importante evitar las discusiones en las habitaciones o mirar la televisión en el dormitorio, las energías estáticas y las imágenes emitidas quedan almacenadas en los objetos y las paredes.
    Recordemos que la energía o Chi que atraemos hacia nuestro hogar es neutra en sí misma, somos nosotros quienes la proveemos de intención. Podemos así mismo darle un propósito, activarla. Una de las maneras de hacerlo es mediante el rezo, mantra, utilizando materiales nobles, plantas, piedras, colores, una disposición armoniosa de todas las formas que componen nuestro hogar. Utilizando el color, podemos crear en cada ambiente la atmósfera que deseamos, ya sea estimulante, sosegada, creativa, relajada, etc. 
  • La cocina, centro alquímico de la casa
    La cocina es uno de los espacios más importantes del hogar. Es donde elaboramos los platos que vamos a ingerir, donde los transformamos para nutrir nuestro organismo. Cocinar es un acto mágico, un alquimia, que la comida fast food ha tratado de minimizar. Los elementos que se alquimizan en la cocina, el fuego y el agua, el aire y la tierra y hay que aprender a equilibrarlos. Los fogones no deberían estar enfrente de la nevera, ni debajo de una ventana. Las picas tienen que estar limpias, despejadas. El frigorífico o la despensa han de estar suficientemente surtidos para que la abundancia genere más abundancia. Antiguamente no faltaban los sacos de arroz, de harinas, de cereales, o aquellos alimentos que se conservaban y que simbolizaban la riqueza del hogar. No se trata de tener productos caros, sino energéticos. En la cocina no deben colgar cacharros, ni acumularse cosas que no son propias de esa estancia. Resultan positivas las mesas que se utilizan para comer en la cocina, siempre y cuando estén alejadas de los fogones, las picas y las neveras, se crean entonces antagonismos energéticos. Los focos de ondas sutiles negativas suelen almacenarse detrás de las neveras, en los armarios que acumulan cosas que no se utilizan, en los rincones donde no se pasa el trapo a menudo y donde se apilonan papeles y bolsas de plástico, en los verduleros o los cubos de la basura que no se limpian con regularidad. Es necesario liquidar todo lo superfluo.
    Por otra parte, una actitud positiva y feliz cuando se entra en la cocina proporciona una energía que beneficia a los alimentos que vayamos a cocinar y comer, es la mejor manera de que sienten bien. Los platos cocinados con desgana o agresividad generan energías egrégores o energías negativas que se depositan en todo aquello que estamos elaborando y que después ingeriremos. Una cocina limpia y pulcra y con buen ánimo es una garantía de salud. Por otra parte, debemos tratar de equilibrar las energías Yin-Yang y aplicar ciertos criterios generales en cuanto a la clasificación de los nutrientes. Como regla general, los alimentos Yang son salados, producen calor y contienen grandes cantidades de grasas y proteínas. Ej.: carnes, pescado, huevo.
    Los alimentos Yin, son comúnmente refrescantes, contienen más líquidos y son más dulces. Ej.: frutas, ensaladas, yogures. 
    Para una comida de compromiso podemos utilizar la combinación de colores, tanto en el ambiente, como en la utilización de las materias que vayamos a cocinar. El castaño, el plateado, dorado, rojo, blanco y gris claro crean un buen ambiente y una luz tenue, una atmósfera sutil y relajante sobre todo cuando la comida sea muy Yang, con grandes cantidades de proteínas y grasas.
  • El cuarto de baño, canal de salida y entrada de energías
    Antiguamente las casas no contaban con un cuarto de baño en su interior, algunas culturas los consideraban de mal augurio y tampoco se tenían las instalaciones adecuadas para tal uso. No obstante, actualmente el cuarto de baño es la estancia, junto  a la cocina, donde fluye el agua, símbolo de prosperidad y creatividad y salud. Por lo tanto está relacionado con la higiene y la intuición, de hecho mucha gente lee en el baño y dicen inspirarse en los ratos que pasan aseándose. El buen funcionamiento de las cañerías y desagües resultará fundamental para la salida de energías sutiles negativas y la reposición de energías creativas positivas. Algunos manuales de Feng Shui recomiendan que el baño no esté situado cerca de la cocina o dentro del dormitorio. No obstante, esta recomendación, hoy día, es difícil de seguir, a menos que diseñemos nosotros los planos de nuestra vivienda. No obstante podemos seguir algunas reglas para tratar de positivizarla al máximo. Es necesario mantener limpio de gérmenes el inodoro y mantener siempre la tapa bajada. Las toallas no deben colgar mojadas dentro del baño y los espejos deben ser amplios y claros. Es recomendable tener tapados todos los orificios de los desagües, bidet, bañera y la pila del lavabo, de esta forma evitaremos que se escapen las energías de la prosperidad y la  creatividad. Debe evitarse conservar objetos rotos o marchitos, retendrán las energías sutiles nocivas. Es necesario suplir con luz los espacios que no tengan luz natural e introducir elementos de compensación, como  la tierra, la madera y el fuego para que la cadena sea completa; la Madera absorbe agua, la Tierra estanca el agua, el Fuego calienta el agua y armoniza ell baño. Cada uno de estos elementos puede introducirse con objetos, plantas, flores...
    En el cuarto de baño nos entregamos a un ritual diario que marca de manera muy decisiva el resto del día. Nos liberamos de los residuos orgánicos, nos deshacemos de lo que es inútil y no sólo se trata de un acto fisiológico, sino también simbólico. Por lo tanto es un lugar de salida y entrada de energías, ya que cuando nos aseamos y nos arreglamos, maquillamos y perfumamos, estamos embelleciéndonos no sólo por fuera, sino también por dentro si sabemos hacerlo con armonía. A cualquier experiencia del día le antecede el protocolo del cuarto de baño, una cita, un trabajo, una cena, etc. Los mejores colores para el baño son los verdes, madera, amarillo, blanco y azul.

Hemos dado algunos consejos para atraer energías positivas y deshacernos de las negativas. Hay ciertas pautas que podemos seguir con respecto a los colores y fragancias. Utilizando el color podemos crear ambientes, atmósferas y estimular o apaciguar las energías que nos envuelven.

 

 

Colores para cada cosa

 

Las energías de los colores nos aportan toda una gama de experiencias visuales y ambientales.

 

Los colores YIN Y YANG

 

  • Los colores Yin son para ambientes muy cargados de ondas nocivas, electromagnéticas y abstractas. Se asocian a la tierra, a toda la gama de las maderas, pálidos, color maíz, beige, ocres, marrones, verdes. Nos transmiten estabilidad, paz, firmeza, arraigan y dispersan. No obstante cuando las energías se han calmado, cuando el ambiente vuelve a respirar alegría y tranquilidad, habrá que dar toques de colores Yang para no caer en procesos opresivos o apáticos. Son adecuados para la sala de estar y el dormitorio, ya que conducen a la pasividad y al descanso. En exceso producen desconcierto, frialdad, individualidad.
  • Los colores Yang, vivos, brillantes transmiten voluntad y creatividad. Son las gamas del azul, el naranja, el amarillo, el rojo, el índigo, que crean ambientes activos, y no deben utilizarse en lugares de descanso, sino de trabajo, de estudio y actividad. Son buenos para dispersar la apatía, la desgana, la depresión. En exceso producen agresividad,  autoritarismo, frialdad.

 

Las energías sutiles que nos rodean

El negro es un color Yin, profundo, misterioso, reflexivo y no conviene a menos que se alterne con el blanco. En exceso atrae las energías sutiles negativas.

El blanco es un color Yang, expansivo, de pureza y limpieza, crea expectativas y satisfacción y atrae las ondas positivas. En exceso produce vacío y frialdad.

 

Significado de algunos colores

  • AZÚL: Expresa nuestra naturaleza más extensa,  el cielo y el mar. Nos incita a la contemplación. En exceso conduce a la soledad, la introversión.
    Para un dormitorio con luz natural intensa o climas cálidos, oficinas. Comedores de personas obesas o que deseen adelgazar (el azul inhibe el apetito).
    Es mejor no utilizarlo en lugares donde viven personas depresivas, en teatros o climas fríos, cocinas y comedores.
  • NEGRO: El negro es la ausencia total del color. Utilizado con acierto evoca un aire de misterio, receptividad, profundidad y sofisticación. Mal utilizado lo asociamos a la muerte y la insania.
    Es mejor no utilizarlo nunca para los dormitorios de niños, cocinas, espacios relacionados con la salud y lugares donde se quiera establecer una  comunicación fluida entre las personas.
  • ROSA: Ciertos tonos de rosa se encuentran entre los colores que producen el máximo efecto relajante. Asociado tradicionalmente a la femeneidad, el romanticismo y la sensibilidad.
    Es conveniente para habitáculos destinados a la relajación y el descanso pero no para los lugares de trabajo o estudio
  • ROJO: Es el color que transmite la máxima energía. Lo asociamos al calor, la pasión y la energía vital. También al ceremonial. El rojo llama nuestra atención e indica alerta y peligro.
    El rojo puede utilizarse para atraer la atención o dirigir el flujo de la energía hacia donde se desee proyectar, hacia un rincón oscuro. El rojo puro debe utilizarse con moderación, siempre en objetos pequeños y nunca en superficies grandes. Las personas depresivas pueden beneficiarse utilizando objetos rojos.
    Debe evitarse el exceso de rojo en lugares de trabajo, provoca distracción, también, en los lugares de descanso y en los lugares públicos o donde concurre mucha gente (incita a la violencia).
  • NARANJA: El color de la túnica de los monjes budistas, expresa unión con el Universo. Los tonos derivados del naranja son excelentes para generar una sensación de unidad, fraternidad e igualdad.
    Son buenos para las salas de estar, los dormitorios. Pero no se recomienda para trabajar concentrado, para estudiar, invita a la libertad, a la expansión.
  • AMARILLO: El amarillo es el color del sol, de la luz, del día, del optimismo y de la claridad. Pero el amarillo es sensible a los cambios de tonalidad, a las influencias.
    Es un buen color para alegrar el ambiente, muy bueno para cocinas, especialmente si es el lugar de reunión para comer y también para los dormitorios. Compensa la falta de luz natural en ambientes oscuros.
    Sin embargo es demasiado expansivo para los recién nacidos o para personas muy mayores.
  • BLANCO: El blanco lo refleja todo y nada esconde. Irradia pureza y limpieza, en ciertos casos puede generar una sensación de vacío y frialdad.
    Perfecto para los aseos y dormitorios, aunque hay que adornar las paredes con algún detalle de color.
    Es mejor evitarlo cuando el clima es muy frío y para los dormitorios de los más pequeños.
  • VERDES: El color de la vida vegetal y de la primavera evoca crecimiento, expansión, tranquilidad y rejuvenecimiento.
    Si hay una buena luz natural en dormitorios, es excelente para las salas de estar, los baños, los dormitorios de niños pequeños y lugares donde haya que generar ideas nuevas y creativas.
    Mejor no utilizarlo para lugares oscuros.
  • PÚRPURA: Un color raro en la naturaleza y difícil de lograr, expresa exclusividad y autoridad.
    Genera entusiasmo en las oficinas y dormitorios de adolescentes. Evitarlo para salas de estar y comedores o pasillos

 

Los perfumes que generan energías positivas

La naturaleza, fuente de energía, nos ofrece sus dones a través de sus esencias y perfumes.

El sentido del olfato está asociado a las emociones. Podemos utilizar esta propiedad del olfato para despertar emociones positivas, utilizando la fragancia adecuada para cada ocasión

 

Fragancia

lugar

síntoma

Limón, naranja

Estudios, lugares de trabajo

Agotamiento físico, estrés. Apatía

Cedro y mirra

Recibidor, salas de lectura

Ansiedad, nerviosismo, desequilibrio interior, energía negativa

Eucaliptos, lavanda

Dormitorios

Insomnio, bajón anímico, apatía

Bergamota, salvia

Salas de estar, cocinas

Depresión, bulimia, anorexia

Canela, musc

Salón, dormitorios

Para despertar emociones fuertes, deseo sexual

Rosa, sándalo

cuartos de baño, casa en general

Agresividad, decaimiento, falta de autoestima. Armoniza, equilibra, calma

 

 

El Área del Poder Personal

 

Las energías sutiles negativas pueden generar una falta de voluntad, desmotivación y falta de creatividad o de capacidad para llevar adelante nuestros proyectos. Hemos dado algunas pautas para mejorar el ambiente energético, para transformar en energía positiva las alteraciones producidas por los distintos factores que las provocan. Pero además existe en nuestro hogar un área del poder personal, que es, en cualquier habitación, el lugar más alejado de la puerta, desde dónde se puede dominar todo el espacio que nos rodea, teniendo una visión completa de la habitación. Nuestra casa es nuestro yo interior y por lo tanto lo que activamos dentro del espacio físico acaba repercutiendo en el espacio exterior. Podemos impulsar el área del Poder Personal con propósitos positivos, evitando las fuentes de energía electromagnética, observando qué tipo de cosas se ubican en este sector, buscando la manera de aumentar su influencia, orientando las energías hacia un determinado aspecto de la vida u objetivo colocando en el área de Poder Personal objetos que tengan que ver con nuestras aspiraciones. Reservemos este sector para lo que represente el éxito en nuestra vida, fotos, diplomas, premios, pinturas, libros, figuras, luz, o cualquier cosa que sea para nosotros significativa. Es la manera de darle valor a aquello que para nosotros se proyecta como algo muy positivo. También podemos escribir una lista de objetivos que queremos alcanzar, amor, prosperidad, bienestar, etc. Tenemos que evitar el desorden y no colocar en esa área cosas viejas, rotas, antiguas o  que simbolicen aquello que no deseamos, porque le estaremos dando fuerza y vida. 

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