Un estado de buena esperanza | Red Milenaria

 

Sueño de L.

Sueño que iba a visitar a Milena Llop. Ella iba con un vestido hasta las rodillas, negro y con escote. Se le veía una panza de embarazo de 3-4 meses, pero como no se le notaba nada, no me atrevía a felicitarla. En una habitación había una cama de matrimonio con mucha luz, poco espacio y la cama sin hacer. Las sábanas eran de color naranja rojizo.

Por fin ella me dice que está embarazada y feliz y yo le doy un abrazo y aparca otro bebé que también era suyo, en el suelo. Este bebé no había sido presentado en sociedad, como si le diera vergüenza. Entonces aparece su pareja y coge el niño con mucho amor.

Milena reparte algunos libros que le habíamos dejado a N., y a alguien más que está ahí, y también a mí.

En otra escena del mismo sueño, no sé si es el mismo bebé u otro, pero me encuentro en la calle con un bebé en brazos y tengo que cuidarlo, pero no tengo nada, ni pañales, ni agua, ni cochecito, pero el niño no llora y se porta muy bien.

En el libro, manual de interpretación de sueños Mas allá de los Velos de Morfeo, ya damos una amplia explicación de lo que representan l@s niñ@s, como el anuncio de circunstancias nuevas, el nacimiento de unas experiencias ambiciosas, oportunidades creativas y el presagio de acontecimientos que anuncian periodos de prosperidad.

Pero vayamos por partes para analizar el sueño con la información que nos plantean estas secuencias oníricas.

L., en su sueño va a visitar a Milena Llop (M.Ll.), personaje que representa una de sus tendencias más analíticas, más profundas, para ella es una referencia. Sabe que esa parte de su psique llamada M.Ll., le ayuda a conectar con su interior, a analizar, a encontrar sentido a ciertas situaciones. (Lo cierto es que L. recurre a mi en ocasiones para que la oriente en algunos temas personales).

Esa función M.Ll., dentro de su mundo interior lleva un vestido negro, el color de Saturno, de la concreción, de la norma. Control y protección, necesidad de tomar decisiones, es lo que requiere de M.Ll. Lleva escote: lo que le ocupa o preocupa no es algo cerrado, exento de emoción, es humano, emocional y aunque Saturno aparece y el control es necesario, hay flexibilidad y deseo.

M.Ll., está embaraza, aunque aquí se expresa una indecisión: L. sabe que está de 3 o 4 meses, lo que a mi entender formula la transición del 3 al 4, del Vav, (aire, ideas, expresión, al 2º He, acción, hecho cumplido, asentamiento), y la necesidad de tomar una decisión respecto a una nueva situación que surge o está a punto de escenificarse en su vida, pero advierte que el embarazo no se le nota y no se atreve a felicitarla. Por lo tanto no ve claro que esto sea un estado de “buena esperanza”, algo importante para su futuro; es un bebé que aún no ha nacido, pero un futuro repleto de indecisión.

Pero el sueño avanza y se lo va aclarando, ya que al fin M.Ll. le dice que está embarazada. L. al fin puede abrazarla y alegrarse: acepta la situación, sabe que es buena para su vida.

El lugar del sueño se define: es una habitación pequeña pero con mucha luz; una cama de matrimonio sin hacer, con sábanas de color naranja rojizo. Aquí vemos otras pistas interesantes.

Una cama de matrimonio sin hacer indica actividad onírica, sexual, descanso, todo envuelto de pasión, de intención, de ilusión, de estímulos, ya que eso es lo que expresan esos colores.

Hay poco espacio, por lo tanto es aún un pequeño campo de acción interna, pero tiene mucha luz, es como si la cama tuviese vida. Es decir que L. tiene por delante numerosas experiencias relacionadas con su Yo interior y debe compartirlas, y estas le invitan a profundizar, (función M.Ll.).

Surge otro bebé que M.Ll. deja en el suelo, ciertamente un lugar poco adecuado para una nueva propuesta, para una nueva realización que, a diferencia del bebé del embarazo, ya se ha materializado y representa una realidad muy cercana, tangible; el anuncio de un futuro ya mucho más definido, una proyección importante. Pero un detalle: M.Ll. siente vergüenza, -no ha presentado a su bebé en sociedad-. Por lo tanto, este proyecto tienes debilidades, alberga temores, no sabe si será admitido o no. La vergüenza denota un sentimiento de no aceptación. Pero la salvación está cerca: aparece la pareja de M.Ll. y recoge al bebé con mucho amor. El cambio de registro es evidente. En este punto el amor se palpa y se resuelve el temor. La psique, la mente y la emoción están unidos, trascienden y le dicen a L.: confía porque todo va a ir bien, cuentas con ayudas, tu Yo superior está de acuerdo con este nuevo estado.

En otra escena del sueño, M.Ll. reparte libros a N., una amiga común. L. recibe la aceptación de sus tendencias más amigables, apoyo y reconocimiento. L. también recibe libros, -conocimientos, información, ayudas-, por lo tanto no tiene nada que temer, porque es capaz de comprender lo que está viviendo ahora mismo y lo que le espera en el futuro inmediato. Hay alguna otra persona que también se beneficia de los libros, por lo tanto, se trata de una obra que va más allá de lo puramente individualista, L. está totalmente acompañada en su nuevo estado.

La última escena del sueño contempla el simbolismo final a modo de epílogo: L. está en la calle, fuera ya de su ámbito-refugio-yo interior. Sale al exterior, a la acción, a la luz del día. Lleva un bebé en brazos, aunque no sabe si va a ser capaz de llevar adelante este acontecimiento tan importante, aún con el miedo a no conocer, a no ser capaz: no tiene pañales, ni agua, ni cochecito para su bebé, no obstante va a tener que suplir todo ello, armarse de valor, confiar, dar cobijo, arriesgarse, “mojarse” emocionalmente para sacar adelante este nuevo estado. Pero tiene suerte: el niño no llora, no se queja, se porta muy bien. Acepta plenamente su nueva “condición”, le aporta seguridad porque es cómplice de su nueva aventura.

El análisis de un sueño desde la periferia, solo contando con la inspección de los detalles siempre acaba siendo incompleto porque es con la participación del interesad@ como podemos llegar a conclusiones que ayuden a interpretar el sueño de forma más íntegra. Pero valga el ejemplo que L., amablemente, me hizo llegar para que los lectores puedan ver lo que implica tratar de descifrar los pormenores de un análisis onírico. Seguramente podríamos hacer otras lecturas, seguir disertando, pero eso lo dejamos para la interesada y para que cada cual saque sus propias conclusiones.

Esperamos vuestros comentarios.

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