La Kabbalah: El cuerpo del Árbol de la Vida y el cuerpo humano (2) | Red Milenaria

El Árbol de la Vida o Árbol Cabalístico es el esquema de nuestro cuerpo, el templo donde experimentamos cada una de las circunstancias de nuestra vida.

Si tomamos como referencia el esquema del Árbol Cabalístico, desde Kether a Malkuth, podemos seguir Sephirah tras Sephirah, órgano a órgano todo el circuito de nuestro organismo, desde lo físico y denso hasta lo más sutil. Somos cuerpos de luz en plena manifestación experimentando la vida en el mundo de la materia, -Malkuth-, para ir asumiendo todas nuestras funciones, físicas, emocionales, mentales y espirituales.

La Cábala nos habla del macro y micro cosmos, particular y colectivo y de todo su despliegue energético. Como vimos en un anterior artículo, las Letras Hebraicas también están adscritas a los diferentes procesos biológicos del cuerpo. Pero no se trata de estudiar solo la parte consistente o física, sino también la energía que circula y da vida a la materia y para ello la Cábala posee uno de los mejores manuales de instrucción.

El Ser humano en la tierra es el representante del Ser Primordial o Adam Kadmon. Nos basamos en la ley de las analogías y el hombre tiene bien definido el esquema del Árbol Cabalístico en su cuerpo. Así tendremos que Kether, Hochmah y Binah constituyen la cabeza, con los dos hemisferios y el ojo derecho y el ojo izquierdo; Hesed es el brazo derecho, y el izquierdo en Gueburah; Tiphereth es el corazón; Netzah y Hod las caderas y piernas derecha e izquierda; Yesod es toda la parte central del bajo vientre con los órganos que allí se ubican y en Malkuth están los pies. Pero este esquema solo se refiere a una representación general del cuerpo. Puntualicemos que la perspectiva del Árbol se verá desde dentro y fuera, es decir que lo que vemos de frente en la derecha se convierte en izquierda desde dentro y viceversa. De esta forma experimentaremos Etz Hayim o Árbol Cabalístico desde diferentes matices.

En Kether, particularmente, localizamos todo el sistema central y lo asociamos al cerebro como el órgano desde dónde se gobiernan las funciones eléctricas del organismo, tal y como en el Árbol representa la fuerza Ain Sof, desde donde se origina la vida, pero ya sabemos que no es el único motor.

En Malkuth, los pies, están representados energéticamente todos los órganos del cuerpo, y no cabe duda que los pies son el sostén visible de toda la estructura corporal, (los pies también representan a Piscis y las emociones). La relación entre la cabeza y los pies, entre Kether y Malkuth nos dará la medida de todas las cosas desde lo físico a lo metafísico, densidad y sutilidad.

El sistema del Árbol de la Vida se distribuye en 4 campos o Mundos:

  • Emanación o Atziluh.
  • Creación o Briah.
  • Formación o Yetzirah.
  • Acción o Assiah.

Toda nuestra biología depende de la buena sintonía y equilibrio entre estos 4 planos. Funcionamos mediante claves o registros que ponen en marcha todos los sistemas del Árbol Cabalístico en cada uno de los Mundos y en cada uno de los Centros o Sephiroth. Así tendremos que todos los impulsos orgánicos dependen del buen funcionamiento de estos campos de conciencia que detallamos a continuación.

Organización de todo el sistema del cuerpo humano relacionado con los 4 Mundos :

  • En el Mundo de Atzilut o Emanación tendremos la organización espiritual que diseña el sistema mental.
  • En el Mundo de Briah o Creación tendremos la organización mental que diseña el sistema emocional, es lo objetivo y lo subjetivo.
  • En el Mundo de Yetzirah o Formación tenderemos la organización emocional que diseña el sistema físico o material. 
  • En el Mundo de Assiah o Acción tenderemos la organización del mundo físico y material y el diseño de la próxima estructura de los mundos sutiles porque nuestra experiencia material sirve de guía a los mundos superiores que siguen perfeccionándose.

Estos 4 Mundos se inter-penetran e interrelacionan para dar impulso a toda la estructura de lo que somos en toda expresión de nuestro Ser.

Así cuando se declara una enfermedad, para la Cábala significa una alteración del proceso de luz de la energía celular. La enfermedad, del latín infirmitas, expresa la ausencia de firmeza. La disfunción es una reacción biológica de supervivencia frente a una experiencia vital caótica, y esta produce la desaceleración o modificación del sistema biológico, que no solo afectará la parte física del individuo, sino que desestabilizará la parte sutil de este mismo órgano o miembro en los 4 Mundos donde se origina la vida.  Así que la sanación debe tener lugar de forma global.

Es fácil de entender, la cabeza no puede desligarse de los intestinos, no podemos prescindir de las partes de un todo sin alterar el conjunto. Por lo tanto, cuando algo falla, cuando hay una “ausencia de firmeza”, busquemos sanar, reordenar no solo el apéndice dañado, sino que debemos restablecer el fluido entre los distintos niveles del Árbol de la Vida a través de los Senderos o caminos que los relacionan.

Por ejemplo, cuando un hígado enferma, órgano relacionado con Hesed y el Mundo de Creación, no sólo hay que gestionarlo desde Malkuth en el Mundo de la Acción tomando fármacos para tratarlo, sino que hay que buscar la causa que originó esa disfunción y volver a programar, a nivelar la energía de este órgano en los otros Mundos. Es cierto que el cuerpo es una valiosa herramienta de curación porque nos da la voz de alarma, y porque además solemos pasar por alto los distintos avisos de nuestros cuerpos más elevados, -emocional y mental, o la causa de la falta de conexión con nuestro ser espiritual-. El no percibir esas alarmas debido a esa falta de información y conciencia, puede generar un proceso de enfermedad en los Mundos Superiores, esa patología tomará tierra en el Mundo de Acción, en el cuerpo.

Insistimos, cada parte del cuerpo humano está adscrita a un sistema emocional, mental y espiritual y partimos de un método de agrupación celular que es pura y fantástica ingeniería. Cuando el espermatozoo entra en contacto con el óvulo, la maravillosa maquinaria se pone en marcha y produce el milagro de la conjunción. Toda la información celular empieza por la Emanación; pasa al proceso de Creación, cuando todas las células sin carnet de identidad sabiamente se agrupan, se distribuyen, se numeran. El proceso de Formación se inicia cuando se forman cada una de las partes del organismo. Se gestan durante unos 9 meses y nace el conjunto celular organizado con el proceso de Acción.

Desarrollar esa conciencia y responsabilidad en todos los procesos es nuestra tarea humana. El Árbol Cabalístico nos ayuda a entrever nuestras funciones, comprenderlas y asimilarlas. Llevamos en sí el germen de la perfección, pero la falta de dominio de los diferentes cuerpos en los 4 Mundos altera nuestra realidad. De nosotros depende volver a recuperar el mando.

Daremos más pistas en próximos capítulos.