La Kabbalah: El cuerpo del Árbol de la Vida y el cuerpo humano (3) | Red Milenaria

Seguimos con el esquema del cuerpo humano en relación al Árbol de la Vida. Cada segmento del Árbol Cabalístico representa también un segmento de las distintas partes y funciones de los 4 cuerpos que posee el ser humano. La ciencia médica nos presenta la biología como el estudio científico de los seres vivos, y específicamente de su origen, el origen de la vida, su evolución biológica y sus propiedades, así como de su interacción con el entorno. Así, estudiando su dinámica y sus funciones comunes, se establecen las coordenadas generales que rigen la vida y los principios sobre los cuales se organizan.

El estudio de la biología admite diversas especificaciones que describen el proceso orgánico del ser donde se integran tratados de biología química, biología molecular, genética, etc. Todas estas especialidades aportan numerosa información acerca del comportamiento celular y ontogenético del individuo. La biomedicina es una fuente de conocimiento inagotable porque el ser humano posee en sí mismo todas las funciones propias de su propio desarrollo, desde la anatomía, pasando por la bioquímica, la citología y la citogenética, o el estudio de las células y la genética celular; hasta la embriología, la ecología o la filogenia que disecciona el comportamiento de los seres vivos; todas estas especialidades están destinadas a tener una mejor taxonomía del ser humano. El proceso de la naturaleza humana está totalmente integrado y representado en el Árbol de la Vida porque representa el origen y el destino de esa naturaleza del ser.

El Génesis ya nos describe el Árbol del Conocimiento como esa fuente de alimento del alma y el cuerpo. La medicina tradicional no tiene en cuenta la metafísica, aunque hay un predominante y notable avance de la nueva medicina en este sentido para que una relación psique y soma saludable sea una ayuda eficaz en la prevención de patologías. Cuanto más relacionamos los 4 cuerpos, físico, emotivo, mental y espiritual, más nos acercamos a la auténtica dimensión del ser humano.

En los anteriores artículos de La Kabbalah: El cuerpo del Árbol de la Vida y el cuerpo humano hemos dado algunas pinceladas de la relación de los Cuatro Mundos del Árbol de la Vida. Ahora se trata de acercarnos a la función de cada Sephiroth o Centros del Árbol para comprender el sentido de la estrecha relación de esos cuatro cuerpos y cada uno de los 10 Sephirah en los aspectos físico, emocional, mental y espiritual.

Kether

Kether, como Fuente desde donde surge la chispa desde el Gran Principio y que asociamos a todo el sistema central que dirige las funciones cerebrales, igual que el sistema operativo de una computadora dirige los distintos programas que se le insertan. Kether es la fuerza Ain Sof de esa “Nada Ilimitada” que es en realidad un gran depósito de toda la memoria del universo donde se almacena una energía poderosa, viva, que despliega una extraordinaria potencia que se transforma en paquetes de Luz o Aur.

El cerebro humano suele describirse como un procesador paralelo masivo, es decir, un sistema de cómputo en la que muchas operaciones se ejecutan de forma simultánea. Posee unos 100.000 millones de neuronas y cada una de estas neuronas establece aproximadamente 10.000 sinapsis y todo almacenado en una estructura del tamaño de una hogaza de pan y que opera a una potencia máxima de apenas 20 vatios, pero que sin embargo cuenta con un sofisticado sistema de rendimiento que los investigadores informáticos podrían envidiar. Por otra parte, tal y como una computadora necesita un dispositivo de refrigeración para que la maquinaria no resople, el cerebro también necesita oxigenarse, ya que sin ello se colapsa, se bloquea. Las variaciones en los niveles de oxígeno en la sangre que circula por el cerebro son proporcionales a la actividad de las gestiones que monitoriza. Se cree que las áreas más activas utilizan más oxígeno, y una disminución drástica puede originar problemas. De la misma forma funciona Kether en el Árbol Cabalístico que gestiona el “Soplo Primordial”, el primero de la creación genésica y el primero que recibe el ser que nace a la vida para encender el motor de su existencia. Una buena asimilación del “soplo” genera una experiencia saludable de la conciencia.

Pero ¿qué es la conciencia o consciencia?

Según su significado etimológico, la conciencia es un conocimiento compartido; pero la consciencia es un auto conocimiento, porque incluye lo que el sujeto conoce, se hace cargo de sus propios actos, sentimientos y pensamientos. Lo cierto es que está demostrado que el ser humano está capacitado para diseñar escenarios mentales que le ayuden a planificar sus experiencias futuras en función de sus experiencias pasadas y de la perspectiva que posee respecto a estas. Esto es el sabio conocimiento aplicado. Estamos explicando en términos más pragmáticos lo que es Kether.

La esencia de Kether es la Voluntad Suprema por encima de todos los misterios, y que procesa en el Mundo de Assiah o Acción.

Los 100.000 millones de neuronas que nos permiten hacer otras tantas conexiones con todo lo que almacena Kether reflejan desde la memoria antigua del universo, lo existido y por ende, las posibilidades infinitas de existencia. Las letras hebraicas que componen la palabra Kether o Corona son Khâf-Tâv-Reish, y expresan la existencia de un receptáculo cósmico capaz de concebir, recibir y mantener la vida en su más alta vibración transmitiendo el ciclo completo de la vida.

Así entendemos que nuestro procesador central, cerebro-Kether, toma miles de millones de decisiones libres en la construcción de una conducta adaptada a la información sensorial, emocional y psíquica. La libertad de acción o libre albedrío que se inicia en Kether está, no obstante, sujeta a las decisiones orquestadas por la mente inconsciente, que solo la consciencia podrá gestionar adecuadamente. Si no podemos llevar el mando de nuestro Kether, nos será difícil administrar su contenido. 

En este sentido, es cierto que funcionamos, según los neurocientíficos, en un modo 95% inconsciente y yo diría que esta es la causa principal del porqué no somos capaces de dirigir nuestra vida ordenadamente, además de otras patologías. No controlamos los procesos cerebrales y en Kether se moviliza entonces el piloto automático y es algo que va contra natura. Sin embargo, durante el periodo de sueño se generan procesos de supra-conciencia que nos permiten desinhibirnos de la sumisión de la inconsciencia. La libertad requiere trascender el modelo mecanicista de la conciencia. Kether necesita ser quien lleva el mando libremente para succionar las distintas funciones y referencias del Árbol según el modelo cósmico. 

Kether busca la complicidad del individuo porque no puede operar armoniosamente sin su consentimiento. Las diferentes patologías que aquejan el motor central del ser humano, -y algunas de ellas más presentes que nunca en nuestra sociedad-, empiezan, a mi entender, por una falta de enfoque y de libertad en el nivel psíquico espiritual, y todo lo que se deriva de este proceso alterado distorsiona nuestros cuerpos. No nos reconocemos como seres extraordinarios capaces de diseñar un mundo idílico, un paraíso, (En Hesed, producto de Kether, Hochmah y Binah).

Hemos perdido el norte y a consecuencia de ello el ser humano sufre toda clase de disfunciones que afectan su autoestima, su cuerpo, sus emociones, su mente; cae en dependencias, en insatisfacciones, en depresiones, etc. Para solucionar el problema de base, desde el origen, es preciso recordar porque hemos olvidado quiénes somos y urge volver a conectarnos.

Kether, motor central, posee el diseño virtual de todo el conjunto del Árbol de la Vida, lo mismo que lo descrito en los fundamentos del principio holográfico de la naturaleza que expresa que “cada parte contiene el todo”. En biología celular, los científicos demuestran que cada célula contiene una réplica del código maestro del ADN, (Aleph, Daleth, Noun), y que una de esas células bastaría para reconstruir el modelo global.

Árbol de la Vida en Árbol de la Vida

Para la Cábala, es el Árbol Cabalístico dentro de cada Árbol Cabalístico y así hasta la más pequeña partícula de nuestro universo en lo macro y microcósmico. Por lo tanto, si en Kether está todo el diseño original, reconectarnos y recomponer virtualmente las células embrionarias nos daría la posibilidad de sanar patologías que se estructuraron en el mundo de la forma, en Malkuth.

Esto puede parecer pura ingeniería cabalística, pero ciertamente la Cábala posee códigos que una vez descifrados nos desvelan esos misterios velados, aún, a nuestra conciencia. La clave, como siempre, es recordar.

 

La próxima entrega: Hochmah

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