I. Constelaciones familiares | Red Milenaria

Terapia transgeneracional

Desde que Sigmund Freud, (1856-1939) fundó en Viena la Escuela de Pensamiento, ofreciendo a través de sus investigaciones un nuevo enfoque al psicoanálisis, la curiosidad del ser humano y su afán por desvelar algunos misterios de la psique, no cesa y es cada día más numerosa la información que nos permite conocer algunas claves de nuestra conducta.

El trabajo terapéutico enfocado al conocimiento del ser, -alma, espíritu, psique-, no sólo se estudia desde la óptica del psicoanálisis tradicional, sino que son diversas las disciplinas que arrojan cada vez más luz en los oscuros laberintos de la mente. Queremos saber más, conocernos más a fondo, cómo son nuestros mecanismos de defensa, por qué nos comportamos de tal o cual manera, qué influencia nuestro carácter: la educación que recibimos, el ambiente en el que nos movemos; qué nos produce felicidad o nos provoca decepción.

Estas y otras preguntas encuentran respuestas en una de las terapias sistémicas de más auge de estos últimos tiempos, las Constelaciones Familiares. Su creador, Bert Hellinger, (1925), psicoanalista, filósofo, teólogo, nos propone explorar las pautas de nuestro comportamiento mediante un sistema de análisis trans-generacional.

 

Las Constelaciones Familiares, ¿qué son?

Etimológicamente una constelación es un conjunto de estrellas que forman parte de un sistema dinámico que evoluciona interactivamente. Analógicamente el ser humano pertenece a una constelación, la familiar, que le proporciona todos los elementos que le permiten relacionarse y evolucionar en el seno del grupo humano. El hombre se rige por unas leyes y patrones adquiridos en ese núcleo familiar, son pautas que se transmiten de generación en generación. El reconocimiento de un grupo humano como es el de la familia, es un ente que se administra por leyes naturales, sociales y espirituales que Bert Hellinger llama “órdenes del amor”. La transgresión de esas leyes, la falta de amor en la interacción grupal provoca conflictos que afectan al ser humano individualmente pero también a todo el conjunto familiar y social. La familia es un sistema piramidal. Los modelos adquiridos a lo largo de las generaciones pasadas suelen ser repetitivos y se manifiestan en el presente. Así se reproducen circunstancias análogas en cada familia y si éstas son discordantes, hay que sanarlas y el único modo de hacerlo es a través del amor y del perdón de las faltas cometidas.

LasConstelaciones Familiares se basan en el psicoanálisis y la psicoterapia fenomenológica. Es un hecho que nuestra estructura de carácter se asienta en gran medida en los patrones adquiridos a partir del momento de nuestro nacimiento, e incluso antes, en el periodo intrauterino, en la infancia, la adolescencia, en el núcleo familiar, y aunque  pasamos por diversas transformaciones, evolucionamos, cambiamos, estos modelos de base perfilan o inciden de manera muy específica en el desarrollo de la personalidad adulta. Para que el ser humano alcance un equilibrio interior y consiga relacionarse armoniosamente con su entorno, resulta fundamental tener una relación familiar estable, basada en el amor y el respeto. El intercambio de emociones saludables nos permite obtener mayores satisfacciones y garantías de éxito en el transcurso de nuestras futuras relaciones personales en todos los ámbitos de nuestra vida. El análisis desde el enfoque trans-generacional de las Constelaciones Familiares nos propone además, ir más allá de estas evidencias, y no sólo buscar en los mecanismos inconscientes de la psique para tratar de descubrir los traumas originados en nuestras primeras etapas de vida, sino también desvelar los misterios ocultos de nuestra historia familiar celosamente guardados en el baúl de los recuerdos. El alma familiar, presente en cada generación, nos acompaña a lo largo de los ciclos de vida y nos transmite tanto sus dones comos sus fantasmas. Así en una Constelación familiar caben tanto los presentes como los ausentes, los familiares que conocimos, como los que no pero que forman parte de nuestro pasado, más o menos reciente.

Un infanticidio, un abandono, un embarazo no deseado, un aborto, una frustración que ocurrió en el pasado a un familiar cercano no sólo afectó las personas implicadas en el suceso, sino que la historia sigue impertérrita en los anales de la memoria celular y genealógica del alma familiar. Descubrirlo y sanarlo es curar las heridas del pasado, las del presente así como las del futuro generacional.