Los Biorritmos | Red Milenaria

La primavera es un periodo de intensa actividad, de renovadas ilusiones, de objetivos, en definitiva, de cambios. La curva de nuestros biorritmos nos permite comprender cuando nuestra energía está en su punto máximo, (fase activa), cuando está en déficit, (fase pasiva) o cuando está en fase crítica, que es cuando menso nos tienen que exigir.

¿Qué son los Biorritmos?

Los biorritmos definen los ritmos de la vida, un flujo de movimiento medido por un patrón de referencia secuencial. Desde las funciones más básicas a las complejas experiencias de nuestra vida, todo tiene su compás, su cadencia. Desde la vida a la muerte, la respiración, la circulación de nuestra sangre, los latidos de nuestro corazón, dormir, despertarse, comer o hablar, todo se realiza de forma rítmica. El ritmo está íntimamente ligado a la nutrición ya la producción de todo lo que hacemos según un patrón de repetición. La percepción del ritmo rápido y lento está relacionada nuestra naturaleza biológica y con la frecuencia  cardíaca media, entre 60 y 80 pulsaciones por minuto.

El ritmo en la naturaleza

Nuestra vida está intrínsecamente relacionada con los fenómenos de la naturaleza geofísica, tales como las mareas, el día solar, el mes lunar, el clima y los cambios de estaciones. Recibimos influencias de todos los elementos básicos que componen la naturaleza, entre ellos la manifestación del fuego, del agua, del aire y de la tierra, nuestros ritmos de vida que son diferentes si hace calor o frío. De ahí la  importancia a vivir acorde al ritmo de la naturaleza, porque acompasándonos vivimos de forma mucho más equilibrada. No es muy buena idea adelantar o atrasar los relojes, por más que nos vendan la idea de que es óptimo para nuestras finanzas.

El ciclo de los biorritmos

Los Biorritmos son ritmos de vida que miden nuestra respuesta física, emocional y mental frente a la secuencia de los acontecimientos. Estos ciclos que afectan lo Físico, Emocional, Intelectual de nuestras experiencias, se relacionan con nuestras reacciones frente a los estímulos. Los biorritmos se calculan mediante una onda sinusoidal desde el día de nuestro nacimiento. Cada periodo biorítmico tiene una duración diferente.

El descubrimiento de la ciencia de los biorritmos a principios del siglo XX fue el resultado de las investigaciones de dos doctores alemanes Wilheim Fliess y Hermann Swoboda, que curiosamente vivían a 300 Km. el uno del otro, que ni se conocían ni sabían que simultáneamente estaban centrados en las mismas investigaciones. Cada uno tenía su especialidad, Fliess experto en las vías respiratorias y Swoboda era profesor de psicología. Observaron en sus pacientes un comportamiento físico, anímico y mental muy similar cada cierto periodo de tiempo que empezaron a compulsar. De manera totalmente coincidente, los dos midieron estas frecuencias y vieron que respondían a un patrón determinado de ciclos de 23 días para el ritmo físico, de 28 días para el ritmo emocional y de 33 días para la actividad mental o intelectual. Cada persona pasaba por periodos altos y bajos y de crisis, con las fases activas, pasivas y críticas. Según ellos, la vida recibe influencia no sólo de los acontecimientos exteriores o interiores, sino que también está sujeta a los ritmos propios de la naturaleza y éstos nos hacen ser más o menos sensibles, fuertes, amorosos, activos, etc.

De sus trabajos se derivaron otros muchos y se aplicaron por ejemplo a  diferentes campos de la ciencia del comportamiento y al deporte. Los deportistas de élite están controlados biorrítmicamente para establecer ciertas coordenadas respecto a sus plusmarcas. Otro investigador de la mente y del comportamiento humano, el Dr. y psicoanalista Wilhem Reich, también se refería a las fases más o menos saludable del individuo, aunque él no se refería específicamente a los biorritmo, si que dejó claro que no todos los seres humanos son capaces de asumir la misma cantidad de energía, que los había en déficit o en superávit.

Los biorritmos son mucho más que simples especulaciones sobre el estado físico, emocional o mental del ser humano. Son un baremo por el cual podemos guiarnos y obtener resultados óptimos en todas las actividades de nuestra vida. Desde hace  tiempo se vienen comprobando los resultados efectivos del control biorítmico no solo en medicina deportiva, sino también en estudios sobre la sexualidad, las horas  altas y bajas para el amor o en el rendimiento laboral. Tenemos como ejemplo los fascinantes hallazgos del Dr. Franz Halbergh, profesor y fundador de la medicina cronobiológica de la Universidad de Minnesota, que confirman el hecho de que sincronizar la quimioterapia o la administración de fármacos ajustándose a los biorritmos del paciente consigue reducir los fracasos y obtener mejores resultados terapéuticos. Por lo tanto, el estudio de los ciclos de la vida tiene una gran incidencia en el comportamiento celular. Vivir en armonía con la naturaleza y con los ritmos de naturales no sólo ayuda a derrotar la entropía, es decir la desorganización que nos afecta tanto a nivel físico, como mental o emocional, sino que retrasa el envejecimiento.

Cada ciclo biorrítmico, físico, emocional y mental se divide en 3 movimientos, pasivo o bajo, activo o alto y crítico.

  • El ciclo Físico es cada 23 días
  • El ciclo Emocional es cada 28 días
  • El ciclo Mental o Intelectual es cada 33 días

Cada fase tiene su función y nos informa acerca de las condiciones vitales en las que halla, nuestro  organismo, nuestro estado emocional y nuestras aptitudes mentales o cerebrales.

  • Los biorritmos físicos son los que están relacionados con la vitalidad del cuerpo, el impulso más espontáneo, la salud, la fuerza y la destreza física.
  • Los biorritmos emocionales se refieren al estado de nuestras emociones, la vitalidad anímica, los sentimientos que varían según el estado de ánimo y el humor. En fase Alta estamos más alegres, en fase baja, más apáticos, la fase crítica es la más propensa a las discusiones.
  • Los biorritmos mentales se refieren a nuestro estado psicológico, cómo está nuestra mente, si más receptiva, en alerta, más dispuesta para la concentración. Para el estudio es mejor la fase alta, para el reposo de la mente, aprovechar la fase baja. La fase crítica puede inducirnos en error.

El ciclo físico

El ciclo físico es de 23 días y rige todas las actividades en las que el organismo, el cuerpo y la personalidad exterior se ponen de manifiesto. Es el ciclo más tónico de los tres, ya que determina en gran medida la resistencia, agilidad, pasividad o actividad frente a las situaciones o compromisos cotidianos en los que es el cuerpo quien ha de dar respuestas. Determinará también la réplica del organismo frente al agotamiento físico, las enfermedades o pondrá de manifiesto la energía disponible para organizarse en el día a día.

En los período positivos, se dispone de una abundante energía, de más carburante. De mayor aguante y fortaleza frente a los retos. Hay que aprovechar esos periodos para vigorizar la voluntad, llevar a cabo esas “proezas” con las que hay que “jugársela” a lo largo del día. Utilizar esta fase para ponerse al día con el trabajo más duro y menos gratificante, aquellas tareas que solemos arrinconar. Es un buen momento para la limpieza general de la casa u oficina, para reordenar las cosas, para combatir la pereza y la enfermedad, para hacer ejercicio físico sin excesivo desgaste. Durante el ciclo positivo hay que ponerse en marcha, pero sin llegar a forzar demasiado la máquina, no es cuestión de agotarse.

En los periodos negativos, el cuerpo está recargando pilas, almacenando carburante. Cuanto más gastamos en el ciclo anterior, más deberemos acumular y economizar energía para cuando lleguen los días críticos.  No es el momento de correr un maratón, ni cargar con excesivas responsabilidades, pero si para planificar  actividades y aflojar la marcha. La curva descendente del biorritmo indica que somos más receptivo, y por lo tanto más vulnerables también. El organismo se está preparando para un cambio, que aunque t parezca imperceptible, genera toda una serie de procesos bioquímicos internos que hay que respetar.

En los periodos críticos,  el cuerpo y organismo están algo descompensados. Nos sentimos inestables, torpes, con pocas ganas de movernos. Es el momento de más riesgos para el aparato locomotor, ya que la inseguridad es la tendencia más relevante en esta  fase del biorritmo. Para mitigar sus efectos lo mejor es relajarse, practicar alguna clase de meditación, con el fin de que esos días afecten lo menos posible. Los casos de colapso nervioso y enfermedades coronarias se disparan durante esos periodos más conflictivos. Hay que otorgarse un descanso.

El ciclo emocional

El ciclo emocional es de 28 días y en él se registran las fluctuaciones a las que el temperamento emocional se somete. Las emociones son una de nuestras asignaturas más arduas, de ellas dependen nuestras relaciones con el entorno inmediato, la pareja, los amigos, la familia etc. Está comprobado que por óptima que sea la curva del biorritmo físico, si el ciclo emocional no acompaña, empañará los resultados positivos de las expectativas. Por lo tanto es de vital importancia tratar de armonizar esas tendencias, con el fin de conseguir un mayor control sobre las circunstancias. En estos momentos en los que se le da tanta importancia a la “inteligencia emocional”, la respuesta a muchos de nuestros problemas se halla en una adecuada educación emocional de manera a aprovechar al máximo nuestros propios recursos.

En los periodos positivos, podemos ver la vida de color de rosa o capaz de distanciarnos de los problemas. No hay que esperar obtener algo a cambio de lo que damos y ser más tolerante y comprensivos. Podemos entender el por qué de una situación tensa, sin dejarte llevar por la ira, siendo más propensos a estructurar las emociones.  La creatividad e imaginación están en estado de alerta, en busca de nuevas y enriquecedoras experiencias.  Vivimos con más optimismo. Es el mejor periodo para seducir y revitalizar las relaciones. El humor es más equilibrado y la intuición funciona a tope.

En los periodos negativos, nos mostramos  más irritables, sensibles, algo quisquillosos, y menos cooperativos. Nos afecta en exceso lo que ocurre a nuestros alrededor y podemos darle importancia a cosas que no la tienen. Disimulamos poco el mal  genio, o nos encerramos en un caparazón para que no nos agredan. Con una marcada tendencia  a las discusiones estériles, huimos tal vez de la lógica. Por otra parte, la receptividad opera desde dentro y podemos sentirnos nostálgicos. Es el momento de meditar, de analizar con calma las relaciones sentimentales,  y tratar de buscar soluciones para mejorarlas. No es el mejor periodo para conquistar, sino para reflexionar.

En los días críticos,  no te cases, ni te embarques, ya que el resultado no será brillante. Es una etapa de altibajos. Esta es la fase biorrítmica más delicada de cuantas haya, ya que es  cuando las emociones se desbordan, tienden a descontrolarse y la agresividad  suele aparecer. Por lo tanto, en esos días lo mejor es evitar cualquier enfrentamiento o darle demasiadas vueltas a los problemas, ya que la predisposición a resolverlos no será demasiado efectiva. Tendencia a la depresión, al pesimismo, a ver las cosas peores de lo que están. No conviene estar en compañía de personas que estén con los biorritmos bajos o en fase crítica.  Mejor apuntarse a las movidas de los que están en fase alta.

Ciclo cerebral o mental

El ciclo llamado cerebral es el más largo de todos y es de 33 días. Es a través de sus fases ascendentes y descendentes que podemos establecer las constantes de nuestra capacidad intelectual, nuestra actitud frente al reto y la respuesta práctica ante un problema determinado. Sabemos que  el ser humano utiliza un diez por ciento de su capacidad cerebral, por lo que la infra-utilizamos. Para paliar, en parte esta desventaja podemos recurrir a la curva de nuestro biorritmo y tratar de  rentabilizar al máximo nuestro potencial mental, averiguando cuáles son los días que más nos benefician.

En los periodos positivos, la mente está más clara, ágil y despierta. Es el mejor momento para proyectar ideas,  para el trabajo intelectual, el estudio y planificación de los asuntos laborales. Periodo ideal para la toma de decisiones y para poner en orden los pensamientos. La lógica y la razón están en su etapa de dominio. Cultivar las parte más espiritual, porque la mente estará abierta y creativa. La comunicación es más fluida.

En los periodos negativos, hay que reflexionar, hacer una evaluación de los logros, de los objetivos cumplidos y por cumplir. Puedes haber una tendencia a ser más indecisos, a no concretar las cosas, a pensar en muchas cosas a la vez y dudar de las propias decisiones. Es una etapa en la que la mente racional capta gran cantidad de información que debe procesar. Dispersión y falta de concentración. Hay que tratar de armonizar los pensamientos para aprovechar más a fondo tus capacidad mental.

En los períodos críticos, Hay que esforzarse en no mezclar la mente racional con las emociones. Cuidado con los errores de interpretación, emitir juicios arriesgados sin la debida información. Es mejor evitar los procesos judiciales o discusiones estériles, porque los argumentos se vienen abajo y no se sacará más que dolores de cabeza. Es un momento en que la mente debe trabajar en silencio, preparándose para afrontar con éxito el próximo ciclo.

Calcular tus biorritmos

Para calcular tus biorritmos debe calcular los días vividos desde el día de tu nacimiento hasta la fecha en la que deseas conocer tu estado biorrítmico. Ten en cuenta los años bisiestos que se cuentan como 1 día más.

Para el biorritmo físico que es de 23 días, se dividen los días vividos entre 23.  Por ejemplo, si han sido 409.397. Tomamos la parte entera antes del punto y hacemos la siguiente operación para saber los días que lleva en el ciclo biorrítmico:  409 X 23 = 9.407 que restado a la cifra de los días vividos, ( 9.415 – 9.407 = 8) nos indica que lleva 8 días en el nuevo ciclo de su biorritmo físico.

Para calcular el emocional haremos la misma operación pero dividiendo y multiplicando por 28, es decir:  9.415 : 28 = 336 que multiplicado por 28 dará 9.408, restando 9.415 (días vividos) – 9.408 = 7 días en el ciclo emocional.

Para el ciclo cerebral procederemos de la misma forma, pero con 33.

 9.415 : 33 =  285 X 33 = 9.405 – 9.415 = a  10 días del ciclo cerebral.

Os aconsejo consultar las muchas páginas disponibles en Internet, donde se calculan automáticamente los biorritmos, os simplificarán las cosas. Después podéis pasar a la explicación y aplicar lo descrito.