II. Constelaciones familiares | Red Milenaria

El grupo familiar, la cuna de las emociones

Los grupos familiares son sistemas abiertos que tienden a autorregularse para asegurar su supervivencia. Se vinculan con otros sistemas familiares para crear nuevos grupos, clanes, comunidades, sociedades y naciones. Todos ellos se nutren de sus virtudes pero también adquieren sus defectos.


Cada ser humano lleva inscrita toda la información de las vidas de las que procede a todos los niveles, emocional, psíquico, físico y espiritual. Es la herencia quese encuentra impresa en lo más profundo de nuestro ser, en nuestros genes y en el inconsciente colectivo de nuestra familia.

No sólo nos parecemos a nuestros padres y abuelos en el físico o en algunos rasgos de carácter, sino que también cargamos con paquetes de información genética y arquetipos de comportamiento que incidirán en nuestra personalidad y la manera en que afrontamos las experiencias de la vida. Heredamos conflictos no resueltos que se generaron en el pasado y que tenemos que solucionar a fin de que el alma grupal de la familia se cure para permitir que las generaciones venideras no carguen con toda la cadena de errores que se van generando. Es sanar el pasado para liberar el futuro. Formamos parte del destino de muchas personas con las que nos relacionamos a diario y este es un compromiso que las Constelaciones Familiares nos permiten rastrear. Cuantos más desórdenes se han generando, más dificultades se manifestarán en la vida actual y el individuo puede tener que hacer frente a todo tipo de problemas, desde enfermedades, adicciones o conflictos de relación.

La terapia de las Constelaciones Familiares puede enmarcarse, por una parte, en la teoría de los de los llamados Campos Morfogenéticos de Conciencia, -sistema que propone el científico Rupert Sheldrake-, para entender cómo la conciencia de todo lo que existe, la memoria del universo y la de todos los seres vivos se transmite de ciclo en ciclo a través de un sistema energético de transmisión de información que se encuentra en el ambiente e interactúa con el ser humano. Podríamos decir que los arquetipos, los mitos, las tradiciones, los ritos que se perpetúan a través del tiempo, más allá de la transmisión oral, también formarían parte de ese paradigma morfogenético, o sea de transmisión de la forma y del carácter (morfo, del griego, morphée, forma; y genético, gennetikós, generación). Es lo que también se entiende por lo que el psicoanalista Carl Jung llamó el Inconsciente Colectivo. Por otra parte, contempla la teoría de la reencarnación o metempsicosis, la transmigración de las almas. El cuerpo muere pero el alma migra a otro cuerpo que vuelve una y otra vez a la vida hasta alcanzar la perfección.

 

¿Qué puede solucionar la terapia de las Constelaciones familiares?

La terapia de las Constelaciones familiares consiste en recrear un psicodrama, como una pequeña obra de teatro en la que el consultante elige al azar entre los asistentes al taller, a las personas que pueden representar a su familia, una para el padre, otra para la madre, los abuelos, los hermanos, los hijos, etc., sean miembros de su familia actual o hayan pertenecido al clan en el pasado, se puede escoger un representante para un tío o un abuelo muerto hace decenios pero con el que se tuvo una estrecha relación si el caso lo necesita. También se elige un representante que recrea el constelante. El interesado permanece en posición de observador.

El terapeuta de la Constelación previamente ha entrevistado a  los interesados, y con el historial personal en mano, sitúa los personajes escogidos en un lugar determinado de la sala, más o menos alejados unos de otros, según el rol y la importancia que tienen en la vida del que consultante, si están vivos o si están muertos. Ninguno de los presentes,

-los actores designados-, conocen el más mínimo detalle de la vida de las personas que representan. Toda esta puesta en escena se realiza de una manera muy silenciosa, con un máximo respeto.

El terapeuta empieza por preguntar a cada uno de los participantes espontáneos cómo se sienten, qué impresiones tienen como padre, madre, hermano, hijo, abuelo, etc. del consultante. Hablan de sus sentimientos, de sus sensaciones, de si se sientes bien, integrados, excluidos, enojados, felices, etc., con respecto al papel que juegan.

Los resultados son sorprendentes. En el psicodrama, cada uno suele expresar de forma espontánea sentimientos y actitudes propios de la persona a quien representan, sin saber por qué actúan así, son canales a través de los cuales el alma familiar se comunica. El terapeuta interviene tratando de canalizar la información que recibe y crear una sinergia de grupo en la que el perdón, la comprensión, la tolerancia y la reparación de las posibles agresiones y problemas que salen a relucir sean las claves para resolver las situaciones conflictivas. Se utiliza un ritual gestual, afirmaciones positivas, frases amorosas y curativas con las que se pretende eliminar los desórdenes creados en el alma familiar.Hay algo de mágico en el ritual de las Constelaciones difícil de explicar desde lo puramente racional. Esto resulta bastante increíble para los que asisten al taller. Todo se conecta con todo como en un orden oculto para formar una concordancia absolutamente milagrosa!, los efectos son muy terapéuticos.

La explicación, según Helliger, es que una vez constituidos los sistemas familiares, éstos tienen memoria propia y crean lazos de unión que se conectan con el alma de las personas que les representan. La memoria está pues en el ambiente y se transmite. Los protagonistas de la Constelación pueden sentir lo que les ocurre a las personas que representan aunque éstas estén muertas o a kilómetros de distancia. Este es un hecho que suele desconcertar, pero lo cierto es que cuando salen a la luz la información referente a la familia y a los patrones adquiridos, se sanan. En ocasiones se necesitan pocas sesiones, otras veces el terapeuta debe insistir. Pero en cualquier caso, lo importante es que la persona no deje de trabajar sobre sí misma, que tome conciencia de lo que tiene que sanar, a fin de conseguir alcanzar la paz y la armonía interior.