I. Cómo utilizarlo | Red Milenaria

Cómo utilizar tu GPS Mental

Un GPS es el acrónimo de lo que se define como Global Positioning System,  es decir, un sistema global de Navegación por Satélite que nos permite fijar la posición de un objeto, un vehículo o una persona en un lugar determinado en el territorio. También nosotros disponemos de un sistema de navegación como el GPS, nuestra mente, nuestro subconsciente, también es una especie de navegador, una guía que puede ayudarnos a  conseguir nuestros objetivos. Aprender a descubrir y programar los dispositivos de nuestro GPS mental requiere dominar ciertas técnicas. Hay muchos caminos, programas.

Terapias, nuevas, antiguas y todo con el propósito de aumenta nuestro nivel de conciencia y convertir nuestra vida en lo que queremos y no en lo que nos imponen o debemos hacer. Desde el análisis de los sueños, un lenguaje onírico que se expresa mediante arquetipos y símbolos, el análisis de las sincronicidades, que son mucho más que coincidencias, detrás de cada anécdota hay un mensaje; la Programación Neurolinguística, que nos permite cambiar rutas neuronales, pautas de nuestro lenguaje en todos los sentidos y ámbitos de nuestra vida mediante un nuevo enfoque de expresión; la visualización creativa que nos ayuda a conectar con nuestro poder interior mediante el enfoque de lo que deseamos; la sofrología, la radiónica, la meditación, y un largo etc… desde lo místico, lo mágico, lo esotérico, y todo ello con la única intención de aportar luz a nuestra conciencia y establecer nuevas pautas de comportamiento que nos llevan al bienestar interior o la sanación.

 

El cerebro, una herramienta poderosa

La mente es una de las herramientas más potentes del mundo El cerebro humano es el computador más perfecto que existe, pero aún ignoramos sus mayores aplicaciones. Durante la segunda mitad del siglo XX se han hecho más avances acerca del funcionamiento del cerebro que en los 20 siglos precedentes, de hecho la década de los 90 ha sido considerada como la “década del cerebro”, y sólo estamos en el principio delapasionante mundo de la Neurociencia. Sin embargo cuando hablamos de facultades mentales no nos referimos sólo a las funciones mecánicas que ejecuta nuestro cerebro, sino que nuestra mente es mucho más que todo eso, tiene increíbles aplicaciones aún por explorar. Sabemos que el cerebro humano tiene aproximadamente cien mil millones de neuronas interconectadas y que cada una puede establecer más de cincuenta mil contactos, la suma de las interconexiones neuronales es inmensa, mayor que el número de estrellas del firmamento y de este poderoso procesador sólo se aprovecha en una ínfima proporción, menos del 10% de su capacidad.

Los científicos más avanzados afirman que la mente es en realidad un puente de unión entre el mundo material y el espíritu. La psicología avanzada sostiene que cada uno es responsable de sí mismo porque cada pensamiento está programando y perfilando nuestro comportamiento día a día. Lo importante es saber que podemos desarrollar una capacidad mental asombrosa y seguir ampliándola. Existen técnicas muy precisas, sencillas y naturales que nos ayudan a expandir nuestra mente, que puede ser una gran aliada, pero también una gran trampa, depende de cómo la utilicemos.

La ciencia dice que el hombre primitivo tenía el mismo potencial biológico cerebral e intelectual que el hombre actual, la diferencia radica en el desarrollo, es mediante una adecuada adaptación al medio en que se desenvuelve lo que hace que sea más o menos potente. Cuanto mayor sea el impulso y el entreno que recibe, más se desarrolla. Dicen que la reflexión y la toma de conciencia son condiciones necesarias para que la mente pueda dar un salto cualitativo, para que las neuronas amplifiquen su desarrollo. El cerebro capta y almacena de manera inconsciente los detalles de cada una de las vivencias, para acceder a la información almacenada hay que pasarla a la consciencia. Es por todo ello que la responsabilidad es una norma de conducta que nos permite ser dueños de nuestra vida. Si pensamos que generamos nuestras propias circunstancias, en vez de pensar que son fruto del azar ajeno a nuestra voluntad, nos hacemos garantes de los actos y por lo tanto también podemos cambiar aquellas pautas de comportamiento o actitudes que no generan lo que realmente deseamos.