El Árbol de la Vida, Etz Hayim | Red Milenaria
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Los caminos de la Cábala

 

Inmersos en la construcción de nuestro presente y de camino hacia el futuro, recreamos el modelo original o el Génesis del universo, plantando las semillas de nuevas estructuras de la misma forma que el Árbol de la Vida o Etz Hayim con sus 10 Sephiroth, representa las bases del conocimiento de todos los valores adscritos a nuestro Macro y Micro cosmos dispuestos a desvelarnos los secretos de la existencia.

 

La Cábala constituye un sistema filosófico que nos permite adentrarnos en el mundo de la organización cósmica. La Verdad de la Cábala se sitúa en esa interminable búsqueda de significado de todas las cosas. En un momento de crisis que afecta las diferentes estructuras de la sociedad, la imagen de la Shekinah, -la Matrona del Mundo, el aspecto femenino, interior, lumínico de la mayor manifestación de la Divinidad del ser, está en las cavernas y necesita resurgir. Sabemos que a mayor oscuridad, más capacidad tenemos de percibir la Luz. La Luz para la Kabbalah se manifiesta mediante 3 fases o conceptos:  

 

  1. Tsimsoum o contracción
  2. Chevira o rotura, expansión
  3. Tiqoum o reunificación y vuelta a la Luz

 

 

El “Tsimsoum”, es la contracción que proviene del Reshimu o residuo del deseo de Crear llevado por la Luz infinita. Por lo tanto es la luz que se retrae, se concentra.

 

La “Chevira”, la rotura, es la descomposición de esa Luz contraída que da lugar a la manifestación de esa Luz, lo que es capaz de hacer.

 

El “Tiqoun”, es la reconciliación, la reintegración de todo lo que ES, lo que el ser humano viene a completar para que la unión con Dios-Ser Primordial, Existencia de la Luz Ain Sof Aur se haga en las mejores condiciones. Todo lo que no es integrado y reparado va a parar a los Qliphos, (el abismo), donde la copia perversa de las energías primordiales, las que no han podido organizarse de forma armoniosa, nos son devueltas mediante experiencias karmáticas. De ahí a que volvamos una y otra vez a la vida a “depurar” las acciones no asumidas. Para poder seguir en el camino de la elevación deberemos liberarnos de los Qlifos y alcanzar la sabiduría del Amor en su máxima experiencia; esto es: No seguir enganchados al karma.

 

Nosotros poseemos las cualidades de la Luz de Arriba y la de Abajo. En nosotros mora el hombre santo y el hombre diablo. El Tiqoun es el trabajo de reunificación de estas dos mitades de las chispas divinas. Dice un gran Cabalista, Isaac Luria, que el alma se compone de 613, (= 10. Vav, Aleph, Ghimel) partes y cada una de ellas, a su vez, de 613 partes más y en todas ellas mora una chispa Divina.

 

Así tenemos que cada una de nuestras células es una chispa de esa divinidad y que cuantas más conexiones divinas podamos establecer, más cerca estamos de captar la esencia de la omnisciencia, la plenitud y unidad de nuestro Adam Kadmon.

 

Un famoso rabino, Zousya, antes de morir dijo a sus discípulos:

Cuando llegue al otro mundo, no me preguntarán por qué no fui Moisés, sino más bien por qué no fui Zousya

Esto nos da a entender que el principal objetivo de  nuestra vida es cumplir con nuestro destino y vivirlo en todas sus manifestaciones: en el acto del Tsimsoum, Contracción, la Chevirah, Rotura, y la Tiqoun, Reconciliación.

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