11. Las energías del plenilunio | Red Milenaria

11. Las energías del plenilunio

EL TAUMATURGO: El hombre del más allá

 

El Taumaturgo es un hombre del Más Allá con poderes extraordinarios que  interviene cuando el destino debe ser cumplido o modificado.

 

Undécimo episodio

 

Las energías del plenilunio

Si se tomaran en serio las estadísticas que algunos observadores han hecho respecto de los sucesos criminales y delitos y crímenes de todas clases que suceden durante las noches de Luna Llena, tal vez se podrían paliar los efectos pasionales que causan en algunas personas. Solo en las ocasiones en que estos delitos afectan a alguien importante, o son realmente sofisticados o extraños, se hacen eco los medios de comunicación y entonces se habla del “loco del asesino del plenilunio”, pero después la gente se olvida.

Es por ello que las personas como yo, que trabajan en el cumplimiento de las leyes del mundo para que la luz salga adelante y lo positivo le gane la partida a las tinieblas, nos movilizamos en las noches de Luna Llena para contrarrestar los efectos contrarios que causa en algunas personas.

Sin embargo no todos los plenilunios impulsan al crimen, ¡solo faltaría!, esto ocurre más frecuentemente cuando la Luna está desplazándose por algún signo astrológico y mueve fuerzas planetarias, lo que en términos astrológicos se llama “aspectos”, removiendo emociones, cristalizando propósitos, generando movidas internas y externas.

Voy a explicarles lo más sencillamente posible lo que significa todo ello y cómo se manifiesta la energía lunar.

En primer lugar es preciso saber que la Luna tiene una función gestadora y manifestadora, exactamente igual que la mujer, ya que se trata de un arquetipo receptivo. Pero en lugar de dar niños, -que también- da acontecimientos. La Luna se encarga de recoger las semillas que despiden los diferentes planetas de nuestro Sistema Solar y convierte estas semillas en sucesos, en acontecimientos, en escenas que nosotros protagonizaremos.

Cuando las relaciones con los planetas son buenas, la Luna tendrá facilidades para gestar acontecimientos felices; pero cuando las relaciones son tensas, se convierten en sucesos. Justo en el momento de la Luna Llena es cuando estas creaciones lunares son vehiculadas, influenciando a las personas en sus emociones y pensamientos, produciendo toda clase de propósitos; unos serán buenos, otros no. Quienes son susceptibles de ser más sensibles a estos efectos serán los que manifestarán tendencias de una u otra índole. Los de naturaleza amorosa lo recibirán y expulsarán para el bien, los de naturaleza violenta lo utilizarán para el mal; los que están dispuestos a reconciliarse, lo tendrán fácil; pero los que busquen pelea, la encontrarán.

Es evidente que no todo el mundo da vida a unos u otros impulsos. Hay gente que se mantiene, podríamos decir, “a raya”, unos logran armonizar sus tendencias, otros son amorfos y viven como retirados de la vida misma.

La radiación lunar pone de manifiesto energías de intensa vibración y lo que empezó en la Luna Nueva como proyecto, plantación de un objetivo, tiene la facultad de ser cristalizado durante la Luna Llena. Aunque hay semillas que necesitan más tiempo que otras para desarrollarse, las semillas maléficas, es decir los propósitos contrarios a la naturaleza tardan bastante menos en manifestarse y de la intención al acto puede pasar muy poco tiempo.

Tal vez me preguntaréis ¿por qué los actos delictivos ocurren más a menudo de noche?

Hay quien no ve diferencias entre las energías del día y las de la noche; hay quien se burla de la recomendación de los padres del adolescente que marca la hora de regreso a casa antes del anochecer. Pero los que poseemos la visión astral sabemos y comprendemos la diferencia.

Durante el día miles de millones de seres invisibles trabajan en la tierra. Son los llamados Fuerzas de la Luz, los que prestan su esencia a la Luz, nos penetran, nos impregnan, nos iluminan sosteniendo nuestros sentimientos de bondad, de altruismo, de cobijo; nos llenan de amor y de luz manifestadamente.

Con la caída del Sol, con las primeras sombras de la noche esos seres de Luz se retiran; ya han cumplido con su tarea y dejan espacio a los llamados ejércitos de la Tinieblas, que como una hueste bien organizada impregnan su energía de condensación de bajas vibraciones. Normalmente nos retiramos para dormir y experimentamos la Luz en otra dimensión, la de los sueños. Pero hay quien no desea trabajar en esas instancias de Luz de los Mundos superiores y quiere dejarse penetrar por la oscuridad. Hay quien tiene una energía alta y no se sentirá atrapado por esas fuerzas infernales, pero hay quien está debilitado, quien no cuida de su cuerpo, su psique, su corazón y puede ser sensible a la desbandada moral. Si sus pensamientos nefastos son repetitivos, serán más proclives a que en la densidad de la noche cometan viles acciones.

La tradición nos ha enseñado diversas formas de protegernos de estos poderosos señores de la discordia, que por otra parte nos enseñan sendas lecciones con el “al revés te lo digo para que me entiendas”. La visualización positiva, la plegaria, envolvernos de un halo de amor, porque no hay protección más grande y poderosa contra los animales salvajes de nuestras propias tendencias que generar oleadas de amor hacia nosotros y los que nos rodean.

Recuerdo una de mis intervenciones en Luna Llena. Esto era una pareja que siempre “aprovechaba” el plenilunio para pelearse, para reprocharse cualquier cosa y cada mes amenazaban con separarse. Se trataba de una unión bendecida por las altas instancias gracias a la influencia de la madre de la mujer, que había desencarnado y que estaba muy pendiente de la que fuera su hija para contribuir a su felicidad. No había podido hacer mucho mientras vivía en la tierra, para ayudarla a canalizar sus desbordadas emociones y su fuerte carácter, desencarnó joven, y se había propuesto hacerlo desde las alturas. Estaba muy pendiente de su evolución; de la llegada de su nietecita, un ser angelical que debía colmar esta unión. Pero claro, los asuntos humanos no son tan fáciles de llevar. Esta hija se había unido a un hombre con quien debía entenderse para cumplir cierta misión y estas dos personas, amándose profundamente, no conseguían aplacar sus emociones que echaban chispas en todos los sentidos.

Al ver que las cosas no mejoraban, el espíritu de la madre contactó con las Altas instancias para solicitar alguna clase de intervención. Ella misma no podía hacerlo ya que no disponía de autorización, solo podía velar por ellos a distancia. Allí es donde entré yo. Si bien no se trataba de interferir en sus vidas, era ver como podría activar la comprensión en sus corazones para aplacar esas rabias ya que, repito, se trataba de una unión que no debía romperse en aquel momento por causas que no estoy autorizado a desvelar.

Observé durante cierto tiempo esas dos vidas y sus quehaceres. Se trataba de una hermosa mujer, de mucho carácter, vital y profunda, que aún tenía que descubrir muchas cosas de ella misma, de su potencial espiritual. A menudo desorientada acerca de lo que la vida le pedía,  de lo que su trayectoria de vida le reservaba. Capaz de grandes hazañas, pero utilizando poco más de la mitad de sus dones, le faltaba experiencia; él un hombre sencillo y entrañable, muy trabajador, muy enamorado de su mujer, sus aspiraciones a menudo coincidían muy poco, pero la vida les había juntado para aprender a recorrer juntos ese camino y buscar la paz interior. Ella había de enseñarle a ser más profundo en sus aspiraciones, y él a ella a vivir de forma más desenfada, a ser feliz, a amar la vida. Tan diferentes, se querían mucho, pero sus emociones iban de lo mejor a lo peor cuando se enfrentaban y, en los momentos de Plenilunio, la deslumbrante energía lunar ejercía de catalizadora de sus sentimientos incontrolados y la aprovechaban para vomitar sus insatisfacciones.

Tuve que recurrir a varias estrategias que sería muy largo relatar, pero de lo que se trataba era de intensificar el sentimiento de pérdida cuando en algunas de sus peleas se separaban y aunque aliviados de perderse de vista un rato, la atracción que sentían el uno por el otro acababa por volverles a juntar. No solo estaba su pequeña hija por medio, sino que lo que estaba en juego era su estabilidad; tenían que aprender a solventar sus diferencias con la razón, mediante el diálogo, y no a gritos. Uno de esos días de Luna Llena en que, como era habitual, volaban las palabras de reproches me introduje en el sueño de la mujer, generando visiones de una grandiosa Luna Llena que se la tragaba, que como si fuese un agujero negro, iba succionando todo lo que tenía a su alrededor. Estas imágenes impactaron mucho en su psique y aunque a la mañana siguiente se despertó sin recordarlo, algo ocurrió. Empezó a darse cuenta de lo que le estaba sucediendo cada Luna Llena. Tomó conciencia de que cuando la Luna brillaba, llena en el cielo las discusiones se encendían de manera inusual. Se lo comentó a su pareja que efectivamente lo reafirmó, sí, así, extrañamente, sucedía. Decidieron pedir alguna clase de ayuda. Ella recordaba que su madre ya le había comentado en más de una ocasión los efectos de los astros en las personas y buscó más información al respecto. Volví a intervenir y mediante algunas estrategias la puse en contacto con un centro de meditación. Allí encontró una persona que le informó de los beneficios de la meditación. Al explicarle su caso, concertaron una entrevista, la pareja acudiría para practicar un método que podría ser eficaz. Se trataba de aprovechar las influencias de la Luna Llena para conectar con esa fuerza desde el interior, desde el corazón, porque en definitiva, es fácil revertir la fuerza negativa en positiva, solo se trata de práctica.

Se dispusieron a probar ese método de canalización lunar con una meditación-visualización profunda que les llevo a meterse dentro de la Luna, sí, pero esta vez de forma consciente y volcando allí todas sus inseguridades, insatisfacciones, rabias, decepciones, etc, para que la Luna las reciclase, les devolviese una consciencia limpia. Vaciando el saco de sus sentimientos frustrados, sus energías vitales se reprogramaban y la fuerza lunar debía entonces darles una potente energía amorosa que podían utilizar para su bien.

Siguieron practicando algunas Lunas más, hasta conseguir que esa fase lunar dejase de alterarles negativamente. Las cosas cambiaron para ellos, y para muchos más ya que cualquier método positivo inscrito en el registro de la experiencia de la vida acaba por transmitirse al resto de la sociedad.

Me comuniqué de nuevo con la madre que quedó muy satisfecha y agradecida, y que ahora andaba ocupada en atender al que fuera su marido en vida, le tenía que preparar con tiempo para su regreso a la patria celestial. Me comentó que ojalá mucha gente más supiera que está rodeado de luces blancas que cuidan de sus vidas. Yo le contesté que todo se andará, que ya falta poco tiempo para que esa información llegue a sus consciencias.

Sepamos que a pesar de que siguen existiendo muchos conflictos, el bien progresa de manera fulgurante, es imparable y la voluntad creadora y amorosa del mundo acabará siempre por triunfar.

 

(Me tomé la libertad de alargar este cuento con la expresa licencia de Kabaleb que sin duda, siempre atento a mi existencia, resulta ser siempre una divina inspiración.)

Comentarios

  • Alt
    Sáb, 08/11/2014 - 07:47 responder

    Hola Milena, me encanta el Tramaturgo y sus historias. Hace tiempo que me dí cuenta de la influencia de la luna. Preciosa historia.
    Un beso

  • Alt
    Lun, 10/11/2014 - 22:36 responder

    Lo de las Fuezas de la Luz por el día y las de las Tinieblas por la noches, es un canto, en parte, al dualismo.
    Sorprende que las Fuerzas de la Luz sigan efervescentes a través de los sueños, pero también es algo muy lógico,o más bien, megacósmico; porque sino los Luciferes saben muy bien engatusarnos de lo lindo.
    Y lo de las técnicas de visualizazión con la Luna evoca a la TAG de tu hermana Sol que describe en su libro de AG, cuando se le pide a los maestros que dejen pasar a la conciencia las imágenes que estemos preparados para evolucionar en nuestra historia personal.

    • Alt
      Mar, 11/11/2014 - 08:24 responder

      Sí, por supuesto esa es nuestra condición para entender qué son las tinieblas y qué nos aportan y la Luz, que brilla por encima de todo y a veces no onseguimos seguirla!! La TAG de Sol es precisamente por ello, una auténtica genialidad. Gracias por tu buen comentario que siempre arroja, este es el caso, más madera, más Luz

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