07. El Muerto que no sabía que había fallecido | Red Milenaria

07. El Muerto que no sabía que había fallecido

EL TAUMATURGO: El hombre del más allá

 

El Taumaturgo es un hombre del Más Allá con poderes extraordinarios que  interviene cuando el destino debe ser cumplido o modificado.

 

Séptimo episodio 

 

El Muerto que no sabía que había fallecido

 

Voy a contaros algo que posiblemente os impactará. Hablemos de la muerte. Es un tema escalofriante para muchos, morboso o triste para otros, un tabú o una cuestión de mal gusto para la mayoría y sin embargo es algo natural que  ocurre a todos los seres vivos. Por todo ello, los humanos se preparan poco para esta etapa de la vida. Sí, digo vida porque se trata solamente de un traspaso a otra dimensión, nada más.

 

Hay muchas personas que al morir no tienen conciencia de que ya no tienen cuerpo, de que han pasado al otro lado de la vida. Os parecerá extraño pero es así, lo he visto y comprobado muchas veces. Aún semanas después de haber traspasado, su conciencia aun permanece entre los vivos. Os preguntaréis ¿cómo puede ser tal cosa?. La respuesta más simple es que la muerte no existe.

 

El cuerpo físico se descompone, sí, pero la existencia es una cosa y el cuerpo que le permite manifestarse físicamente es otra. No podemos identificar la vida solo a través del cuerpo físico, la vida es mucho más que todo esto.

 

Por las noches mientras dormimos entramos en otra dimensión. Nuestra auténtica vida va por un lado, penetra en la conciencia total y el cuerpo se queda reposando. Durante este trance hay un hilo (El cordón de plata), que une ambos estados, sutil y físico; cuando se produce la muerte, este hilo se rompe, es cuando declaramos la muerte física.

 

El caso del que quiero hablaros es el de un hombre que no se había dado cuenta de que había traspasado el umbral. Se sabía muy enfermo, conocía su estado y que le quedaba poco tiempo en la tierra puesto que ya le estaban administrando cuidados paliativos. Siendo de un natural religioso, pidió un sacerdote para confesarse y comulgar. Habiéndose preparado concienzudamente para tal efecto, ¿cómo podría pensar seguir vivo después de todo?    

 

Simplemente sintió que sus fuerzas declinaban y se murió, entregó el alma a la vida eterna, (o casi), y la vida se separó de su envoltorio físico. A partir de ese momento, como su conciencia estaba en vida y no en su cuerpo inerte, nuestro hombre empezó a sentirse mucho mejor, a recuperar fuerzas tan rápidamente que se dijo, ¡caray, ya estoy curado! Podía pasear por la habitación, en pleno alborozo llamaba a todo el mundo con tanta alegría, feliz, les decía, ¡mirad, estoy sano!

 

Pero entonces, cuál fue su primera sorpresa al ver tumbado en la cama un cuerpo físico que no era con el que andaba alegremente por la habitación. Ese nuevo cuerpo es el llamado cuerpo etérico, un organismo de composición más sutil que resulta invisible al ojo físico.

 

Al momento se sorprendió también de que su alegría no fuera compartida por sus familiares, los cuales, muy al contrario lloraban y gemían desconsoladamente. ¡Vaya!, -se dijo- ¡ahora todos creen que he muerto!, pero, ¿cómo no pueden ver que estoy tan bien? Se acercaba y acariciaba con ternura sus mejillas, les decía: ¡eh, qué no estoy muerto!, ¡Miradme, estoy aquí, vivo! Pero ellos no le oían ni sentían sus caricias.

 

El difunto trató de meterse de nuevo en su cuerpo físico y levantarlo, pero las conexiones estaban rotas y le fue imposible. Comprendió entonces que algo extraño había pasado, pero se dijo para sí mismo que debía tratarse de un caso de parálisis momentánea que los médicos conseguirían solucionar.

 

Como siempre ocurre cuando se produce una defunción, aparecieron los familiares más cercanos y desencarnados junto a los Agentes que trabajan en la otra esfera, los llamados Guías de Luz, que son los que se ocupan de los asuntos de tránsitos. Nuestro hombre los pudo ver y escuchar. Ellos son los encargados de explicarle al traspasado su nueva condición por si aún no se ha enterado. Y así fue como todos ellos trataron en vano de exponerle su nueva situación diciéndole que ya no estaba en el Mundo Físico, que su vida proseguía en esa otra esfera. Pero él creyó que estaba sufriendo una alucinación; que aquellos aparecidos eran fruto de su descontrolada imaginación producto de una alta fiebre y rechazó de lleno cualquier aclaración.

 

La situación empezó a ser dramática cuando el fallecido vio que estaban de preparativos para su entierro y se pasó toda la noche tratando de llamar la atención de sus familiares, con toques, con sacudidas para que cesasen en su obstinación de darlo por muerto, pero nada, nadie le oía, su voz y sus puños carecían de fuerza física.

 

Así tuvo que asistir impasible a los cuidados funerarios y vio como le metían en el ataúd, llegaba a la iglesia, lo despedían con un réquiem, lo metían dentro del coche funerario que le llevaría al cementerio y allí sepultaron su cuerpo y todos los asistentes desaparecieron dejándole solo.

 

Fue entonces cuando se requirió mi asistencia. Tenía que persuadir a este hombre de que su vida terrenal había terminado y que su vida iba a desarrollarse en otra esfera y debía ir adaptándose. Tenía que despedirse de la Tierra y celebrar su nacimiento en el Mundo Astral o Mundo de Deseos.

 

Me pasé mucho tiempo explicándole la situación y parecía no servirle de nada. Sus familiares en esa otra dimensión y sus Guías de Luz también lo intentaban, pero todo parecía inútil. Así que decidí recurrir a los vivos en la tierra y por medio de un instrumento muy eficaz: la plegaria.

 

Pocas personas conocen realmente los poderes de una plegaria, o de un mantra, cuando ésta se utiliza adecuadamente. En general se ruega en estos casos por el descanso eterno y muchas veces se le pide al fallecido que ayude a los que se han quedado en tierra desde el más allá. Esto el muerto no está en condiciones de hacerlo de inmediato en tanto no haya llegado al Mundo Astral, porque hay pasos intermedios hasta lograr plenas facultades en la otra dimensión.

 

La plegaria es muy eficaz porque moviliza fuerzas elementales, es decir que es una llamada a una categoría de entidades que conocemos con el nombre de Elementales, cuyo propósito es cumplir los deseos de las personas que ruegan, siempre y cuando sus peticiones estén dentro del orden establecido y en cumplimiento de su programa humano. Su única función es esa. Si los familiares del fallecido rezan para que éste se manifieste, para que no les deje y puedan verlo, los Elementales se ponen en acción y forman alrededor del traspasado una barrera que les impide avanzar hacia la luz; pero como no les es posible manifestarse en el mundo físico, aun permaneciendo cerca de sus familiares terrenales, éstos no pueden verlo. Este tipo de plegarias son contraproducentes ya que atan al difunto a un estado que le impide progresar.

 

En cambio las plegarias que tienen como objetivo que el extinto se vaya hacia la luz, siga su camino en paz, tranquilo, aceptando su nueva condición, son muy positivas porque los Elementales secundarán de inmediato su petición y establecerán en torno al traspasado una especie de cápsula espacial que lo propulsará hacia Arriba.

 

Amparado por este sistema, lo que hice fue sugerir a la familia que rezase en este sentido para que su ser querido llegara cuanto antes allá arriba sin sentir pena y congoja por los que dejaba abajo, con el convencimiento de que volverían a encontrarse algún día en el Mundo Superior.

 

Afortunadamente mis sugerencias fueron captadas de inmediato y sus familiares rezaron encomendando el alma de su ser querido a la paz de la nueva vida. Cada uno lo hizo a su manera:

 

Te deseo buen tránsito; en la gloria estés; te liberaste de tu cuerpo y de tu dolor, solo deseo que estés en paz, liberado; feliz viaje; creo en la vida eterna y a ella me remito; o creo en la reencarnación y nos volveremos a encontrar de nuevo.

 

Esos fueron algunos de los ruegos que llevaron a nuestro hombre a ser propulsado por los Elementales hacia la Luz.

 

Vi como aquél hombre dejaba al fin de preocuparse por su avatar mortal, dejó de sentir inquietud por su cuerpo enterrado. La coraza de los Elementales le dio seguridad y el reencuentro al fin con sus seres queridos desencarnados fue una explosión de Amor Celestial. Cuántas cosas deberían ahora contarse…

 

Te acuerdas de aquel día en que, estando en mi cuerpo físico, siendo tu padre, o tu madre.., tu amante.. tu amigo… pasamos por esto y aquello, jajaja, mira que nos costó superar aquella prueba… y ya ves todo acaba siendo para bien… ¡hay que ver cómo somos los humanos cuando bajamos a la tierra…!

 

Así fue como otro caso se había resuelto satisfactoriamente.

 

 

Próximo episodio: Los salvados del terremoto.

 

 

 (Me tomé la libertad de alargar este cuento con la expresa licencia de Kabaleb que sin duda, siempre atento a mi existencia, resulta ser siempre una divina inspiración.)

Comentarios

  • Alt
    Sáb, 23/08/2014 - 14:22 responder

    Se podría plantear que la oración o la plegaria es una forma básica y vetusta de evolución espiritual.

    • Alt
      Sáb, 23/08/2014 - 17:08 responder

      Si la plegaria es el resultado de unas frases que uno repite sin sentido porque la tradición marca que así debe hacerse, será vestusto y además totalmente inútil. Sin embargo la plegaria amorosamente bien hecha es una fórmula de contacto espiritual, es una reflexión interna si se quiere, un ritual escenificando una conexión, siempre y cuando se haga en conciencia.

      ¡Gracias por tu comentario!

  • Alt
    Sáb, 23/08/2014 - 18:07 responder

    Efectivamente Milena. Quería expresar una forma antiquísima de evolución de la conciencia pero, subrepticiamente también quería decir enormemente bella y eficaz, por no hablar de los grados de oración. Los mismos Salmos incluso evocan sensaciones que trascienden el pensamiento humano.

  • Alt
    Dom, 24/08/2014 - 23:45 responder

    Muy bueno este texto de tu padre; me hizo recordar de un sueño que hice hace poco....en este sueño, había tenido un accidente de coche, y estaba muerta, afuera del coche.Dudaba de esto, pero a acercarme lo entendí. Mi hermano y mi hermana venían a verme, y yo ponía una manta azul sobre mi cuerpo... y me marchaba.....un sueño impactante....

    un abrazo , querida Milena

  • Alt
    Mar, 30/09/2014 - 22:15 responder

    Todavía me falta leer dos de los cuentos,pero hasta ahora este ha sido mi favorito
    por la el tema de lo que ha venido a recordarme que tan importantes son las plegarias para las almas ya desencarnadas para
    continuar su camino a seguir y enviarles luz. He leído que en la tradición budista tibetana hay que esperar como 72 horas aproximadamente para que pase su proceso con calma luego es que entonces se entierra o como lo hacen allá. Y el "sacerdote" budista tiene que estudiar muy a fondo sus escritos para poder guiar a ese ser en el momento de fallecer para que no tenga miedo,ya que en sus textos te describe con deyenimiento tal pasaje. Que en general las plegarias a lo contrario de muchos que piensan que no,si son SUMAMENTE IMPORTANTES para las almas. Yo no creía que sí antes,pero este cuento me lo ha aclarado MUCHÍSIMO. Además gracias,por tu respuesta a mi email,no sabes cuanto me ha ayudado y sí,leereel libro que me reconendaste. NAMASTE.

    • Alt
      Mié, 01/10/2014 - 08:16 responder

      Sí, así es, las almas desencarnadas siguen su camino y pensar en que no hay nada más es tan reduccionista y cada vez son menos las personas que piensan así. Tuve hace poco, que ayudar a un ser querido a desencarnar y es una de las experiencias más profundas de mi existencia. Una mezcla de tristeza y de alegría por saber que volvía a la patría, que ha dejado huella en mi corazón. La separación entre este mundo y el del más allá es tan sumamente fina que si prestamos atención, podemos sentir la presencia de los que nos visitan. Muchas gracias Diego por tu aportación. Ayer hizo 23 años que mi padre se fue a transitar por el otro mundo.

      Un abrazo

  • Alt
    Lun, 01/12/2014 - 00:36 responder

    Excelente. Trabajo en terapia intensiva con pacientes agónicos. .me urbe información

Escriba un comentario



categorías en Nube de etiquetas
Actualidad Acuario Agua Aire Aladiah Alberto Chicote Albert Rivera Alquimia Amor Aniel Aniversario Aries Aspectos Assiah Astrocábala Astrología Astrología Cabalística Atzilluth Beith Binah Cambio Capricornio Carta Astral Casas astrológicas Chavakiah Ciencia Conciencia Conjunción Corrupción creatividad crisis Cuerpo Cursos Cursos online Cábala Cáncer diccionario de sueños Eclipse Ecología economía Ego Superior Elecciones Emociones energía Equinoccio Escorpio Etz Hayim Filosofía Formación Fuego Física cuántica Genios Géminis Génesis Habuhiah Harahel Hekamiah Hesed Hochmah Hod Hoguera Interpretación de los sueños Jeliel Júpiter Kabaleb Kabbalah Kether La Nueva Luna Leo Letras Hebráicas Libra Luna Luna LLena Luna Nueva Luz Magia Malkuth Marte Mebahel Meditación Mercurio Muerte Más allá de los velos de Morfeo Naturaleza Navidad Nelkhael Neptuno Netzah Nueva Luna Numerología números Pablo Iglesias Paraíso Pedro Sánchez Piscis Planetas Planetas Retrógrados Plenilunio Plutón Podemos Poder Política Poyel PP Psicología PSOE Rajoy Red Milenaria Relatos Ritual Sagitario Salud San Juan Saturno Semana santa Sephirah Sephirot Sephiroth Signos Zodiacales Simbología Siria Sol Solsticio de invierno Solsticio de verano Solsticios Talleres Taumaturgo Tauro Tertulias test Tierra Tiphereth Tiqoun Tradición Tránsitos planetarios Unión Urano Vasariah Venus Vida Vida cotidiana Video Virgo Yesod Yetzirah Yod-He-Vav-He Zodíaco Ángeles Árbol Cabalístico Árbol de la vida - Etz hayim