Tránsito planetario: Júpiter en Géminis | Red Milenaria

Tránsito planetario: Júpiter en Géminis

Hoy, 12 de junio 2012, estamos de celebración cósmica, Júpiter entra en Géminis y con ello marca un año de expansión comunicativa. Júpiter es el planeta de la abundancia, de la bondad, de la expansión, de la suerte, entre otras muchas cualidades. La mitología expresa con gran acierto las distintas caras y atributos de esta energía poderosa. Zeus para los griegos, Júpiter para los romanos, era el dios del Olimpo y considerado como una fuerza omnisciente, lo sabía y lo veía todo. Pero su nacimiento no exento de teatralidad y dificultades, representa esa carga simbólica que está muy presente en la formación de nuestro universo.

 

Júpiter en la mitología

Hijo de Cronos-Saturno, el Dios del Tiempo y del Destino. Cronos se enteró del terrible vaticinio de Ouranos y Gaia, Saturno sería destronado por uno de sus hijos. La solución para Cronos fue tragarse cada uno de sus hijos recién nacidos, así la profecía no se cumpliría. Pero Rea, esposa de Cronos, harta y triste de no quedarse con ninguno de sus infantes, al parir el sexto, decidió salvarle la vida. Le dio a Cronos un piedra envuelta en pañales y entregó a su recién nacido, el pequeño Zeus, a las ninfas para que cuidasen de él. Criado en cuna de oro y alimentado con la leche de las cabras sagradas, “las kouretes”, a una de ellas, Almadea, le arrancó un cuerno, que convirtió en cuerno de la abundancia para las ninfas. Creció en majestuosidad y valor, y llegó el día de destronar a su padre. Pidió consejo a Metis, (la prudencia), con quien se desposó entre otras muchas conquistas. Ésta le dio un brebaje mágico que subministrar a su padre, Cronos. Esta droga tenía el poder de hacerle vomitar todos los hijos que se había ido tragando. Fue con la ayuda de los Titanes, los Cíclopes y sus hermanos, que se salió con la suya. Le dieron a Zeus un rayo, a Hades un casco que lo hacía invisible, y a Neptuno un tridente. Después de 10 largos años de luchas, acabó reinando en el Olimpo. Se desposo infinidad de veces y tuvo infinidad de hijos. Entre éstos, unos cuantos destacados, las Musas, las Horas, Apolo, Afrodita, Heracles, Perséus, Hermes. Júpiter en el panteón romano fue nombrado el guardián de los campos, de la fecundidad, del rayo y de la lluvia, protector de uniones, de las ciudades, de los pueblos, de los estados y de de las leyes.

La energía jupiteriana representa el dominio, la fuerza, la ambición, la capacidad de generar expectativas, la abundancia. En la carta natal expresará en la parcela en la que se encuentre, la experiencia de la expansión, de la exageración también, del poderío, del optimismo y de la multiplicación de todo lo que esté bajo su mando.

 

Hesed en el Árbol Cabalístico

En Cábala asociamos Júpiter a la esencia de Hesed. Es el cuarto Sephirah emanado de la esencia de Kether, Hochmah y Binah. El nombre de Hesed (Hheith-Sâmekh-Dâleth), significa "Clemencia o Bondad". En algunos tratados se expresa con el nombre de G'dôlah (Ghîmel-Dâleth-Beith-Aeïn), que significa "Grandiosidad, Esplendor". 

Hesed, al encontrarse debajo de Hochmah, expresa de manera más concreta la idea de la perfección de las estructuras, ya que proviene de Binah, estructurador por excelencia. En Hesed prevalece más que nunca la idea de una fecundación constante del universo, de un universo cada vez más perfecto, sin límites, erradicando lo que no tiene cabida en un universo de perfección sin fin.

Hesed hereda el Agua-Amor de Hochmah que lleva a su vez el Fuego del impulso creador de Kether, y de Binah recibe el encargo de condensar la energía, que al enfriarse permite la estructuración; esto nos lleva al barro que moldea las formas. De Hesed surge el estallido de vida, tal y como salen en primavera los primeros brotes de la naturaleza. Nos encontramos con que una actividad frenética muy exaltada se pone en movimiento. Infinidad de categorías de seres muy atareados se disponen a trabajar. Tronos, Coros, Serafines, Arcángeles y Ángeles, pululan en torno a la vida. 

Júpiter-Hesed representa el paraíso, la bondad y la abundancia en todas sus manifestaciones. El optimismo que tanto nos hace falta en los momentos actuales. Para que Júpiter esté en sintonía con nuestros mecanismos internos, tenemos que facilitarle las cosas. Recordemos que los planetas no son energías exteriores, sino dispositivos interiores que se ponen en marcha al son de nuestra voluntad.

 

Júpiter en Géminis

Júpiter es el planeta de la generosidad, la justicia, la cortesía, el poder ejecutivo, la indulgencia, la simpatía, el liderazgo, el carisma, la honradez, la bondad, la capacidad para los idiomas, la tolerancia, la valentía, el gusto por la aventura, la alegría, el sentido del humor, el entusiasmo, el optimismo, la benevolencia, la magnanimidad, la grandeza de alma, la expansión, la multiplicidad, la amplitud, la autoridad, el poder, el honor, la sabiduría, la política, el respeto a la ley, la abundancia y la exuberancia. Rige el hígado y la circulación arterial.

Sus disonancias promueven la exageración, la prepotencia, la ambición desmesurada, la arbitrariedad, la ostentación, la gula, las hiperfunciones, las hipertrofias, las hemorragias, la hipertensión arterial, la disipación, el carácter justiciero, vanidoso, despilfarrador, fanfarrón, superficial.

La efectividad de Júpiter será positiva si lo que generamos es positivo. Si nos conectamos con los cataclismos, si nos dejamos arrastrar por la paranoia, si generamos en nuestro interior toda clase de visiones apocalípticas, Júpiter en Géminis va a darnos lo que necesitamos para difundir ideas positivas, para hablar mejor, más positivamente, para edificar nuestra vida sobre las bases de la verdad, o todo lo contrario si enfocamos las cosas desde puntos de vista contrarios. Júpiter en un signo de Aire promueve ideas  brillantes, expansivas, dispares, dispersas, amplia horizontes intelectuales.

Para los Géminis o Ascendentes Géminis se abre un periodo de mucha actividad personal, de nuevas perspectivas, de objetivos que pueden cumplirse. Si Géminis suele ser un signo que se mueve, que se expresa, que se dispersa a menudo, con Júpiter en su signo, pueden multiplicarse esas tendencias. Lo importante es que tome conciencia de lo que puedo y no puede hacer. De ponerse algunos límites, de no faltar a la verdad, porque recordemos que Géminis es el que debe expresar la autenticidad. Que sus palabras estén llenas de amor. Pedirles esto a los medios de comunicación, eternos representantes de esta dinámica, tal vez sea mucho pedir. Pero no estaría de más que pensasen en que las buenas noticias son las que ahora mismo nos hacen mucha falta. Por lo tanto, todo el que abogue por ponerle más conciencia a su forma de hablar, estará ayudando a la sociedad a generar más amor que temor.

 

Júpiter en las Casa Astrológicas

Júpiter en I. Vivaz, optimista, generoso. Hace las cosas a lo grande. Gusto la aventura, pero la forma de expresarla dependerá de la naturaleza del signo. Tendencia a una exagerada autoindulgencia. 

Júpiter en II. Esta posición aumenta las oportunidades de obtener una fortuna. Puede tener el «toque de Midas», que atraiga la prosperidad. Tendencia a gastar más de lo que se gana. La expansión de Júpiter trabaja en ambos sentidos, los excesos generan enormes deudas. 

Júpiter en III. Es una esponja mental sorbiendo conocimientos de una amplia variedad de fuentes que le alimentan sus intereses intelectuales. Se desplaza mucho, amplia sus conocimientos. Sus relaciones con hermanos, parientes y vecinos son buenas a menos que Júpiter esté afligido. 

Júpiter en IV. Es una espléndida posición para activar las relaciones familiares. Mejora de la situación familiar, con más alegría, movidas expansivas. También activa los ideales espirituales, o las ganas de cambiar de casa, de decoración, de moverse y adaptar nuevas formas de vida. 

Júpiter en V. Esta posición planetaria es especialmente afortunada. Disfruta enormemente con sus aventuras creativas, con el amor y los hijos. Júpiter puede indicar la expansión de  los hijos, las obras, la suerte. Obtención de beneficios. Por el lado disonante, cierta tendencia a gastar en exceso en el juego y la especulación financiera. 

Júpiter en VI. Activa la buena salud y la relación cuerpo-mente. Expansión de miras respecto a la sanación espiritual o psíquica, el masaje, u otras facetas de la medicina alterativa. 

Júpiter en VII. Si está bien aspectado, esa posición activa el sector de las uniones, de la pareja, de los compromisos sociales.. 

Júpiter en VIII. Activa beneficios en los asuntos financieros, asociaciones o matrimonio. Interés por los temas espirituales y religiosos, estudiar lo fundamente la vida tras la muerte, la reencarnación,  el esquema universal. 

Júpiter en IX. Activa de la educación superior, la búsqueda de ideales, viajes. Expansión filosófica. Buena relación con los parientes políticos. 

Júpiter en X.  Éxito profesional, con pocos problemas. Y esto es especialmente cierto cuando Júpiter es el planeta más elevado de la carta. Esta posición atrae el reconocimiento y los premios como un imán. Es bueno para cualquier labor en la que se necesite juzgar las cosas de forma justa. 

Júpiter en IX. Promueve la expansión de la amistad.  Relaciones sociales importantes. Nuevos planes de futuro. 

Júpiter en XII. A menos que Júpiter esté afligido, esta posición otorga protección en todos los asuntos de la duodécima casa. Tiene un profundo interés por los temas espirituales. Necesidad de comprender muchas experiencias pasadas. Puede aumentar las proyecciones personales, generar muchas experiencias. 

 

Para saber ubicar a Júpiter este año, a menos que cada cual sepa calcular su Ascendente, se puede contar a partir del Sol, como primera Casa, el sector que le corresponde a Júpiter en el tránsito del año. Por ejemplo. Para un Aries o Ascendente Aries, Júpiter este año transitará en su Casa III. Para un Tauro será su Casa II , para Géminis será su Casa I, para Cáncer será su Casa XII y así sucesivamente. 

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